domingo, 8 de diciembre de 2013

Todo por un sueño (María de Villota)

Me gustaría escribir algo sobre María de Villota, esa mujer que luchó por un sueño, ser la primera mujer piloto en la fórmula uno moderna, y que  logró acariciar entre sus manos. Cuando estuvo a punto de conseguir su meta se le escapó de entre los dedos. Pero no puedo hacerlo, no me quiero quedar con esa imagen, María fue mucho más que eso y no quiero recordarla de esa manera.

Siempre fue una mujer fuerte, luchadora, tenía las ideas claras y sabía lo que tenía que hacer para conseguirlo. Nunca se rindió ante ningún obstáculo, tenía claro su sueño y luchó contra viento y marea para conseguirlo. Se movía en un mundo que no le correspondía, un mundo de hombres y consiguió no solo hacerse un hueco, si no algo más difícil, ser uno más.
"Yo era piloto. Corría mucho, a gran velocidad. Tan rápido que apenas calaban en mí las gotas de las miserias de la vida. Y no porque no las tuviese cerca, sino porque sólo quería correr, avanzar, lograr ese objetivo, cumplir mi sueño"
Un terrible accidente marcó un antes y después en su vida, lejos de hundirse y mirar hacia atrás, perdida en un mundo nuevo, en el que todo lo que antes era su vida, ya no tenía sentido.
"Algunos dicen que estoy tan sensible porque mi accidente es aún muy reciente. Apenas ha pasado un año... Pero por eso precisamente escribo este libro ahora, porque no quiero que el tiempo borre cómo me siento, veo y pienso en este momento. El mensaje tan importante que quiero contaros, es que hasta cuando te estás muriendo puedes decidir si sigues luchando o abandonas el barco. Y sí, decidí seguir luchando"
La vida le puso un muro en su camino y en lugar de mirar hacia atrás para ver lo que había perdido, decidió mirar al frente y ver de nuevo. Había pasado toda su vida corriendo tras una meta y cuando esta meta dejó de tener sentido, se abrió ante ella un nuevo mundo lleno de posibilidades. Un mundo, que nunca antes había visto, y que nunca antes se había parado a contemplar.

"Ahora que solo tengo un ojo, quizá percibo más cosas que antes. Antes, mi vida era una contrarreloj total, era una lucha contra el crono, y ahora es cuando veo que hay que parar y medir las cosas de otra forma. Ya no son las décimas del crono, sino los pequeños momentos."
Nunca la recordaré con pena porque ella lo habría querido asi. Ella era la mujer de la eterna sonrisa. Si María estuviera aquí nos diría:

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