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28 marzo 2021

María Amparo Pascual - El poder de la persistencia

En octubre de 2018, la Revista Medicc Review publicó un interesante artículo de la autoría de la periodista estadounidense Conner Gorry MA, titulado “The Power of Persistence: María Amparo Pascual MD MS Founding Director, National Clinical Trials Coordinating Center, Havana”, que traducido al castellano se lee “El poder de la persistencia: María Amparo Pascual MD MS Directora fundadora del Centro Nacional de Coordinación de Ensayos Clínicos, La Habana.



”Y sí que seleccionó un título bien adecuado la escritora Conner Gorry; que reconoce lafuerza de la mujer caribeña, dice que es impresionante el empoderamiento que tienen e incluye dentro de ellas, a la doctora María Amparo Pascual López, nacida el 29 de noviembre de 1944, una destacada personalidad de la Salud Pública de Cuba y del Mundo, acostumbrada a enfrentar y vencer las dificultades que a todos los seres humanos la vida nos coloca en nuestro andar haciendo caminos durante nuestra existencia dondequiera que nos encontremos.

La doctora María Amparo Pascual estudió la carrera de Medicina y al respecto ha dicho lo siguiente: "Soy una persona afortunada, pues después de cumplir mi servicio social como médico tuve la oportunidad de estudiar y ser la primera especialista en Bioestadística de mi país. (...) Mayormente enfocada a la Metodología de la Investigación, a elevar el rigor científico de las investigaciones, a la organización de la ciencia en la salud pública de Cuba y en los últimos 30 años dedicada a los ensayos clínicos, inicialmente en el campo de la oncología y después en todas las especialidades".

Sobre sí misma, María Amparo ha afirmado que es una “mujer que cree saber lo que quiere, que es constante y sobre todo persistente. Lo que he logrado ha sido producto del esfuerzo y la capacidad de convocar a un colectivo de trabajo, más que de un talento en especial. Siento que me falta mucho por lograr pero estoy muy satisfecha con la vida, tengo mucha fe en el futuro, valoro enormemente el presente (...) y no me alcanza el tiempo nunca".

Lo cierto es que la Historia recoge en sus páginas que a lo largo de la década de 1980, investigadores cubanos en el campus de la biotecnología del país conocido como el Polo Científico, estaban haciendo descubrimientos innovadores y comenzarona desarrollar terapias y vacunas únicas que no estaban disponibles en otras partes del mundo. El ritmo y el nivel de innovación significaron priorizar el establecimiento de un instituto dedicado y certificado internacionalmente para ensayos clínicos.

Así, la voluntad política y su concreción en sinergismo con el poder de la persistencia hicieron que el 30 de noviembre de 1991, fuera fundado el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos de Cuba (CENCEC), un organismo de investigación e innovación tecnológica encargado de la evaluación clínica de productos farmacéuticos, naturales y biotecnológicos, y que la doctora María Amparo Pascual López fuera su directora fundadora desde aquel día hasta el año 2014.


Ser la fundadora y directora de una organización científica por más de 20 años que trasciende el ámbito nacional, y no haber estudiado cirugía como era la intención de la doctora María Amparo al graduarse, lo que le hizo explorar un mundo maravilloso en laCiencia, fue una decisión afortunada sin lugar a dudas para los miles y miles de pacientes de Cuba y de diferentes partes del orbe que se han beneficiado con los resultados del CENSEC.

En 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acreditó el registro público cubano de ensayos clínicos, una base de datos que el CENCEC creó con ayuda de la red de salud cubana. La OMS destacó "que la isla dispone de un registro a la altura delas exigencias internacionales". Cuba "constituye un ejemplo para la región americana"se expresó en el informe.

Nadie puede poner en tela de juicio, que la doctora María Amparo Pascual, bioestadística, investigadora y profesora, fue una sobresaliente fuerza impulsora detrás del diseño y el establecimiento del Centro de Coordinación de Ensayos Clínicosde Cuba (CENCEC, que comenzando en un local modesto y discreto, ha llegado a poseer una impresionante edificación recientemente inaugurada.

Nadie puede dudar, tampoco, que desde su mismo comienzo bajo la conducción de la doctora María Amparo y su formidable equipo de trabajo, el centro implementó buenas prácticas clínicas (GCP) reconocidas internacionalmente, creó la Red Nacional, apoyó los ensayos de América Latina por sus logros, comenzó a otorgar títulos de maestría y doctorado en ensayos clínicos; inició un sistema de gestión de calidad para todos los ensayos (que recibió la certificación ISO 9001 en 2008) y creó el Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos, un Registro Primario bilingüe acreditado por la OMS, el primero en las Américas, entre otros significativos aportes a la Salud Pública de Cuba y del Mundo.

Merecedora de reconocimientos nacionales e internacionales, autora de numerosas publicaciones, profesora de pregrado y postgrado en universidades cubanas y extranjeras, investigadora titular, profesora invitada en universidades de diferentes países, conferencista, mujer consecuente con sus ideales en todo momento, resumir en breves cuartillas la vida de la doctora María Amparo es harto difícil.

En 2013, BBC News reconoció a la doctora Pascual como una de las 10 mujeres científicas más influyentes que lideran la ciencia en América Latina. En una parte del artículo, le preguntan sobre lo mejor de ser mujer y ella contestó: "Primero, ser mujer me dio la posibilidad de ser madre de una hija maravillosa y que siguió el ejemplo de su madre, padre y sus abuelos. El reto que debo enfrentar cada día, solo por el hecho de ser mujer, ya que no siempre se encuentra la misma comprensión y esto hace que nos crezcamos en lo que hacemos".

Cuando el 19 de mayo de 1861 quedó dignamente inaugurada la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, el sueño de un joven galeno cubano de 25 años de edad, el doctor Nicolás José Gutiérrez Hernández, que en igual fecha de 1826 realizó la primera solicitación del real consentimiento para crear una academia médica y “Legar a mi patria una institución útil, provechosa, necesaria”, comenzaba a hacerse realidad.

A más de 150 años de aquel discurso inaugural del electo Presidente fundador doctor Nicolás José Gutiérrez Hernández, entonces con 60 años de edad, se distinguieron enél dos extraordinarias dimensiones: una, la del médico que trasciende como interfase generacional entre el pensamiento de Romay y la obra de Finlay, a lo que habría que añadir sus propios aportes en la cirugía y en la introducción de diversas técnicas y procederes médicos. Y otra, como renovador y promotor de una ciencia de raíz nacional, a la que aportó su indiscutible liderazgo, su persistencia, y la capacidad organizativa que le permitió centrar a un núcleo de colosales científicos del siglo XIX —Albear, Finlay, los González del Valle, Gundlach, Luz Caballero, Poey (padre e hijo), Reinoso, Saco, Viñes, Zambrana…—, y reunirlos en un solo cuerpo académico, la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, la primera de Cuba.

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