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31 enero 2021

25 mejores comienzos de novela desde el año 1951 hasta 1979

En los tiempos que corren, en el que se publican al día cientos de libros. Un pequeño detalle puede marcar la diferencia, entre que un libro sea leido o que permanezca en la estantería. Uno de esos detalles, es el inicio de la novela. Si un párrafo te engancha probablemente te animes a continuarlo. Hay formas de introducir una historia, tan carismáticas y memorables, que nos muestran no sólo un brillante dominio del lenguaje y del ingenio, sino también nos desvelan la esencia y no revelan en una sola frase la temática de la novela . Por eso a algunos escritores les cuesta tanto comenzar a escribir, dado que necesitan encontrar la frase perfecta con la que empezar su narración. Hoy vamos a ver algunos de los mejores comienzos de novela desde el año 1950 hasta 1979:

1. El guardían entre el centeno, J. D. Salinger (1951)

Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso.


2. El hombre invisible, de Ellison (1952)

Soy un hombre invisible. No, no soy uno de aquellos trasgos que atormentaban a Edgar Allan Poe, ni tampoco uno de esos ectoplasmas de las películas de Hollywood. Soy un hombre real, de carne y hueso, con músculos y humores, e incluso cabe afirmar que poseo una mente. Sabed que si soy invisible ello se debe, tan sólo, a que la gente se niega a verme. Soy como las cabezas separadas del tronco que a veces veis en las barracas de feria, soy como un reflejo de crueles espejos con duros cristales deformantes. Cuantos se acercan a mí únicamente ven lo que me rodea, o inventos de su imaginación. Lo ven todo, cualquier cosa, menos mi persona.


3. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway (1952)

Era un viejo que pescaba solo en un bote en la corriente del Golfo y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez.


4. Fahrehneit 451, de Bradbury (1953)

Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia.


5. 1984, de George Orwell (1954)

Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece.


6. El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien (1954)

Cuando el señor Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños centesimodecimoprimero con una fiesta de especial magnificencia, hubo muchos comentarios y excitación en Hobbiton.


7. Pedro Páramo, de Juan Rulfo (1955)

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo


8.Lolita, de Nabokov (1955)

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.


9. El tambor de hojalata, de Günter Grass (1959)

Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita el ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme.


10. Flores para Algernon, de Daniel Keyes (1959)

El doctor Strauss dise que debo escrebir lo que yo pienso y todas las cosas que a mi me pasan desde aora. No se porque pero el dise que es mui inportante para que ellos puedan ber si ellos pueden usarme a mi. Espero que ellos puedan usarme a mi pues miss Kinnian dise que ellos quisa pueden aserme listo. Yo qiero ser listo


11. El siglo de las luces, de Carpentier (1962)

Esta noche he visto alzarse la Máquina nuevamente. Era, en la proa, como una puerta abierta sobre el vasto cielo que ya nos traía olores de tierra por sobre un Océano tan sosegado, tan dueño de su ritmo, que la nave, levemente llevada, parecía adormecerse en su rumbo, suspendida entre un ayer y un mañana que se trasladaran con nosotros.

Cápitulo 1

Detrás de él, en acongojado diapasón, volvía el Albacea a su recuento de responsos, crucero, ofrendas, vestuario, blandones, bayetas y flores, obituario y réquiem —y había venido éste de gran uniforme, y había llorado aquél, y había dicho el otro que no éramos nada…


12. Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey (1962)

Están ahí fuera. Chicos negros vestidos de blanco que se esconden de mí para tener relaciones sexuales en el pasillo y luego lo limpian todo antes de que pueda descubrirlos en pleno acto


13. Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos (1962)

Sonaba el teléfono y he oído el timbre. He cogido el aparato. No me he enterado bien. He dejado el teléfono. He dicho: «Amador». Ha venido con sus gruesos labios y ha cogido el teléfono.


14. La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes (1962)

Yo despierto… Me despierta el contacto de ese objeto frío con el miembro. No sabía que a veces se puede orinar involuntariamente. Permanezco con los ojos cerrados. Las voces más cercanas no se escuchan. Si abro los ojos, ¿podré escucharlas?…


15. Rayuela, de Julio Cortázar (1963)

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua.


16. La campana de cristal, de Sylvia Plath (1963)

Era un extraño y bochornoso verano, el año en que electrocutaron a los Rosenberg, y yo no sabía qué estaba haciendo en Nueva York


17. Herzog, de Saul Bellow (1964)

Si estoy chalado, tanto mejor”, pensó Moses Herzog. Algunos lo creían majareta, y durante algún tiempo él mismo había llegado a pensar que le faltaba un tornillo.


18. A sangre fría, de Capote (1965)

El pueblo de Holcomb está en las elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas, una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman "allá".


19. Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante (1965)

Showtime! Señoras y señores. Ladies and gentlemen. Muy buenas noches, damas y caballeros, tengan todos ustedes. Good-evening, ladies & gentlemen. Tropicana, el cabaret más fabuloso del mundo…


20. Cien años de soledad, de García Márquez (1967)

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.


21. Rebeldes, de Susan E. Hinton (1967)

Cuando salí a la brillante luz del sol desde la oscuridad del cine tenía sólo dos cosas en la cabeza: Paul Newman y volver a casa.


22. Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa (1969)

Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?


23. Matadero cinco, de Kurt Vonnegut (1969)

Todo esto sucedió, más o menos.


24. El pájaro espino, Colleen McCullough (1977)

Hay una leyenda sobre un pájaro que canta solo una vez en su vida, y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la tierra.


25. Si una noche de invierno un viajero, de Calvino (1979)

Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero. Relájate. Recógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume enlo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: «¡No, no quiero ver la televisión!» Alza la voz, si no te oyen: «¡Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!» Quizá no te han oído, con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: «¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Italo Calvino!» O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz.


¿Cuáles es vuestro comienzo de libro favorito? ¿Pensáis que un buen comienzo es el augurio de una buena novela? ¿Cómo empieza el libro que estás leyendo? Déjamelo en los comentarios

24 enero 2021

Mitología Nórdica: Eir - Diosa de la curación y la salud

La diosa Eir que significa gracia, paz, clemencia, honor y culto. Se la conoce por ser la mejor curandera y la más bella entre todos los dioses nórdicos.


Entre sus tantas características la diosa poseía finura y delicadeza, era introvertida e inexpresiva pero con muchas ganas de ayudar a los demás.

Su imagen se representada por una mujer hermosa con cabello delicado que irradia luz, además tiene un estrecho contacto con la naturaleza, en especial con las plantas.


Ae le atribuye el don de la curación, utilizando las hierbas para sanar. Esto hizo que se le relacionara con los Vanir, ya que ellos eran famosos por sus conocimientos de las plantas curativas.

A Eir se le conocía como una buena amiga de la diosa Frigg; y era una diosa que tenía su propia custodia en la montaña Lyfjaberg, donde se dedicaba a curar las enfermedades a través de su magia y resucitar a los muertos.

Actualmente posee muchos devotos por parte de los que trabajadores del área de la salud y los enfermos.


Historia u origen

Cuenta la leyenda que la doncella solo les otorga el don de la curación a mujeres, por lo cual, ella le sugería a estas que fuesen castas y que se abstuvieran de ingerir carnes de animales, leche y alcohol para permitir el perfecto flujo de energía.

Asimismo, se relata que ella ofrece obras de caridad a quienes suben hasta la montaña donde habita.


Por otra parte, la diosa no solo se dedicaba a curar y resucitar, sino también a prevenir las enfermedades. Esto logró darle un papel protagónico a la doncella durante muchos años en diversas etapas de la historia.

Eir hace su aparición en la Edda poética; durante el siglo XIII, la Edda Prosáica en los escritos de Snorri Sturluson del siglo XIII y en la poesía escáldica. Esta última se haya incluida en una inscripción rúnica de Bergen, que se fechó en 1300.

También se han registrado algunos comentarios acerca de Eira en varios kenningar y thulur, pero aquí se la considera una valquiria y no una diosa y tampoco como parte de las Ásynjur. Causando un gran debate entre los historiadores por su origen real.

Pero el papel de esta diosa no muere en estas épocas, ya que actualmente continúa siendo un símbolo de esperanza para los enfermos.


Si quieres leer más mitología

17 enero 2021

25 mejores comienzos de novela desde el año 1980 hasta la actualidad

En los tiempos que corren, en el que se publican al día cientos de libros. Un pequeño detalle puede marcar la diferencia, entre que un libro sea leido o que permanezca en la estantería. Uno de esos detalles, es el inicio de la novela. Si un párrafo te engancha probablemente te animes a continuarlo. Hay formas de introducir una historia, tan carismáticas y memorables, que nos muestran no sólo un brillante dominio del lenguaje y del ingenio, sino también nos desvelan la esencia y no revelan en una sola frase la temática de la novela . Por eso a algunos escritores les cuesta tanto comenzar a escribir, dado que necesitan encontrar la frase perfecta con la que empezar su narración. Hoy vamos a ver algunos de los mejores comienzos de novela desde el año 1980 hasta la actualidad:

1. El nombre de la rosa, de Umberto Eco (1980)

En el principio era el Verbo y el Verbo era en Dios, y el Verbo era Dios. Esto era en el principio, en Dios, y el monje fiel debería repetir cada día con salmodiante humildad ese acontecimiento inmutable cuya verdad es la única que puede afirmarse con certeza incontrovertible.


2. Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Marquez (1981)

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.


3. El perfume, de Patrick Süskind (1985)

En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombre más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales.


4. El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez (1985)

Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra.


5. Ciudad de cristal, de Paul Auster (1985)

Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él

6. El cuento de la criada, de Margaret Atwood (1985)

Dormíamos en lo que una vez había sido el gimnasio


7. El mundo de Sofía, de Gaarder (1991)

...al fin y al cabo, algo tuvo que surgir en algún momento de donde no había nada de nada...


8. Babbitt, de Sinclair Lewis (1992)

Las torres de Zenith se alzaban sobre la niebla matinal; austeras torres de acero, cemento y piedra caliza, firmes como rocas y delicadas como varillas de plata.


9. Corazón tan blanco, de Javier Marías (1992)

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre.


10. El príncipe de la niebla, de Carlos Ruiz Zafón (1993)

Habrían de pasar muchos años antes de que Max olvidara el verano en el que descubrió, casi por casualidad, la magia. Corría el año 1943 y los vientos de la Gran Guerra arrastraban al mundo corriente abajo, sin remedio. A mediados de junio, el día en el Max cumplió los trece años, su padre, relojero e inventor a ratos perdidos, reunió a la familia en el salón y les anunció que aquél era el último día que pasarían en la que había sido su casa en los últimos diez años. La familia se mudaba a la costa, lejos de la ciudad y de la guerra, a una casa junto a la playa de un pequeño pueblecito a orillas del Atlántico.


11. Donde le corazón te lleve, de Susanna Tamaro (1994)

Hace dos meses que te fuiste y desde hace dos meses, salvo una postal en la que me comunicabas que todavía estabas viva, no he tenido noticias tuyas.


12. Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago (1995)

Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador de paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra del asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso.


13. El Capitan Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte (1996)

No era el más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.


14. Paraíso, de Toni Morrison (1997)

Primero disparan a la chica blanca. Con las demás, pueden tomarse el tiempo que quieran. En el lugar donde están, no hace falta que se den prisa. Se encuentran a 27 kilómetros de una población que, a su vez, está a 145 kilómetros de la más cercana. En el convento habrá seguramente muchos escondrijos, pero hay tiempo y el día acaba de empezar


15. Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño (1998)

2 de noviembre. He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así


16. Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk (1998)

Encuentra al hombre que me asesinó y te contaré detalladamente lo que hay en la otra vida.


17. Asfixia, de Palahniuk (2001)

Si vas a leer esto, no te preocupes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate. Seguro que hay algo mejor en la televisión. O, ya que tienes tanto tiempo libre, a lo mejor puedes hacer un cursillo nocturno. Hazte médico. Puedes hacer algo útil con tu vida. Llévate a ti mismo a cenar. Tíñete el pelo. No te vas a volver más joven. Al principio lo que se cuenta aquí te va a cabrear. Luego se volverá cada vez peor.


18. Middlesex, de Jeffrey Eugenides (2002)

Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica en Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974


19. Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini (2003)

Me convertí en lo que hoy soy a los doce años.


20. Torre Oscura, de Stephen King (2004)

El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él.


21. Las intermitencias de la muerte, de Saramago (2005)

Al día siguiente no murió nadie.


22. Tiger Lily, de Jodi Lynn Anderson (2012)

Te voy a dejar algo muy claro: esta es una historia de amor, pero diferente a cualquiera que has leído. El chico y la chica no son inocentes. Se pierden vidas. Y el bien no triunfa al final


23. Seveneves, de Neal Stephenson (2015)

La luna estalló sin aviso previo ni razón aparente. Estaba en fase creciente, a falta de un día para la luna llena. La hora era 05:03:12 UTC. Más tarde se convertiría en A+0.0.0, o, simplemente, Cero.


24. Peter Pan, de J. M. Barrie (2015)

Todos los niños se hicieron mayores, excepto uno


25. Candela, de Juan del Val (2019)

Tengo estrías, celulitis y una perra fea que se llama Chelo. Al principio era bonita, pero cuando creció se le ensanchó el culo y le empeoró la cara. Lo mismo me pasó a mí, salvando las distancias. Yo de niña era muy guapa, además de graciosa. Contaba chistes, cantaba copla, recitaba poesías y bailaba con desparpajo. Mi familia tenía muchas esperanzas puestas en mí como artista, especialmente mi abuela, que llegaba a emocionarse a lágrima viva cuando le entonaba Suspiros de España, imaginando que yo acabaría ganándome la vida como cantante. O quizás actriz o presentadora. Famosa, al fin y al cabo. Y presumir en el barrio.


¿Cuáles es vuestro comienzo de libro favorito? ¿Pensáis que un buen comienzo es el augurio de una buena novela? ¿Cómo empieza el libro que estás leyendo? Déjamelo en los comentarios

09 enero 2021

Mujeres importantes durante el covid



Nisreen Alwan


Lugar de nacimiento: Irak-Reino Unido

Experta en Salud Pública




Nisreen es médica y académica de Salud Pública en Reino Unido, e investiga sobre la salud y el bienestar de mujeres y niños, sobre todo durante el embarazo. Durante la pandemia de covid-19, creó conciencia sobre la necesidad de que los países midan y aborden no solo la mortalidad, sino también la mala salud a largo plazo causada por el virus (incluida la covid-19 de larga duración o "crónica"). Quienes la padecen tienen síntomas continuos como fatiga, dolor de cabeza y dificultades para respirar

Durante 2020 hice más tres cosas: decir lo que pienso, hacer lo que temo y perdonarme. También hice menos tres cosas: preocuparme por lo que los demás piensan de mí, culparme y creer que soy menos que los demás.





Elizabeth Anionwu


Lugar de nacimiento: Reino Unido

Enfermera




Elizabeth Anionwu es profesora emérita de enfermería en la Universidad de West London y mecenas de la Sociedad de Células Falciformes del Reino Unido. Es una enfermera innovadora especializada en células falciformes y talasemia que hizo campaña para conseguir que se erigiera una estatua a la enfermera británico-jamaicana Mary Seacole. Ha sido una figura clave al destacar el impacto desproporcionado de la covid-19 en las minorías étnicas, en las comunidades negras y en las comunidades asiáticas.

Nunca subestimes la contribución global positiva que tú y tantas otras mujeres están haciendo.




Lauren Gardner


Lugar de nacimiento: Estados Unidos

Científica




Lauren Gardner es profesora de ingeniería en la Universidad Johns Hopkins y codirectora del Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas. Gardner dirigió el equipo que construyó el indispensable mapa de la pandemia de covid-19 que se ha convertido en la fuente más autorizada obre casos del nuevo coronavirus. Es utilizado por gobiernos, investigadores de enfermedades infecciosas y medios de comunicación de todo el mundo.

No esperes a que te den permiso. Toma las riendas y actúa.




Sarah Gilbert


Lugar de nacimiento: Reino Unido

Científica




En el momento en que los científicos chinos publicaron los detalles genéticos del nuevo coronavirus, Sarah y su equipo en Oxford se pusieron a trabajar de inmediato. Desde entonces han desarrollado una vacuna contra la covid-19 que actualmente se encuentra en la tercera fase de ensayos clínicos. Sarah, científica formada en microbiología, bioquímica, virología molecular y vacunología, ha estado trabajando para desarrollar vacunas contra enfermedades nuevas desde 2014.

Podemos ser lo suficientemente resistentes para superar lo sucedido este año. Es el momento de concentrarse en lo que realmente importa: la salud, la educación y las buenas relaciones con los demás.




Jemimah Kariuki


Lugar de nacimiento: Kenia

Doctora




La doctora Jemimah Kariuki es especialista en medicina preventiva, especialmente en la salud materna e infantil. Es la fundadora del "Club de la Paz", puesto en marcha como respuesta a la violencia postelectoral en 2007 y del "Club de Salud Pública", que es fundamental en la ejecución de campañas de prevención del cáncer de cuello uterino. Como estudiante de obstetricia y ginecología, durante la pandemia de Covid-19 notó una fuerte disminución en las admisiones maternas, pero un aumento de las complicaciones especialmente durante el toque de queda. Al darse cuenta de que el acceso a la atención médica se retrasaba debido a las limitadas opciones de transporte, se le ocurrió una solución: vehículos con licencia que trasladaran a las mujeres de sus hogares al hospital. Esto dio origen al servicio de ambulancia gratuito "Wheels for Life".

La pandemia nos ha afectado a todos. No estás solo. Sin embargo, ese pensamiento que te fastidia cada día puede ser tu llamado; no tengas miedo de responder. Tú podrías ser la respuesta a la necesidad de otra persona.




Ishtar Lakhani


Lugar de nacimiento: Sudáfrica

Activista




Ishtar es una feminista, activista y autoproclamada "agitadora". Vive en Sudáfrica, donde colabora con organizaciones, movimientos y redes de justicia social, brindándoles el apoyo necesario para fortalecer sus enfoques en la defensa de los derechos humanos. Este año ha jugado un papel clave en la campaña "Libera la Vacuna", impulsada por el Centro de Activismo Artístico. Colabora otros activistas con un único objetivo: asegurarse de que la vacuna de la Covid-19 tenga un precio sostenible, esté disponible para todos y sea gratuita para la población.

Estos momentos de disrupción también son un momento oportuno para que crear un futuro completamente divergente, en lugar de intentar arreglar un sistema que nunca fue diseñado para hacernos felices.




Sapana Roka Magar


Lugar de nacimiento: Nepal

Técnica de crematorio




Después de quedarse sin hogar durante tres meses, Sapana viajó a Katmandú, donde se involucró en una organización que incinera cadáveres no reclamados. Los cuerpos de las personas que han muerto a causa del Covid-19 sólo pueden ser manipulados por el ejército nepalí. La organización de Sapana recupera los cadáveres abandonados en las calles o en los depósitos de cadáveres y organiza su traslado al hospital para una autopsia. Si el cuerpo permanece sin reclamar durante 35 días, la organización lo lleva al crematorio y realiza los rituales Dagbatti, que en la cultura hindi suele ser realizados por el hijo del difunto.

Hay personas sin hogar y abandonadas en todo el mundo. Las personas que mueren en las calles merecen ser despedida con los ritos adecuados. Hago este trabajo no como un servicio social, sino para mi propia tranquilidad.




Febfi Setyawati


Lugar de nacimiento: Indonesia

Activista




Febfi Setyawati es el fundadora de "Untukteman.id", una organización que ayuda a personas vulnerables, especialmente pacientes con dificultades financieras y personas afectadas por Covid-19. Ella y su equipo recorrieron su comunidad en una autocaravana Volkswagen para brindar acceso gratuito a Internet (que puede llegar a ser muy costoso) y una biblioteca móvil para los estudiantes, para que pudieran continuar con sus estudios. Ahora, el equipo está tratando de proporcionar transmisores de señal para áreas donde no hay internet. El dolor por la pérdida de su hijo Akara Haykal, que murió a causa del síndrome de Moebius, una rara afección neurológica, inspiró a Febfi a ayudar a otros.

El mundo ha cambiado mucho en 2020. Nosotros también debemos cambiar para el mundo. Es mejor hacer algo útil, en lugar de quejarnos tanto.




Siouxsie Wiles


Lugar de nacimiento: Reino Unido

Científica




Siouxsie es una científica y comunicadora de salud pública que ha sido clave en Nueva Zelanda durante la pandemia. Ha colaborado con el dibujante Toby Morris para transmitir la ciencia que hay detrás de la lucha contra el Covid-19. Ese trabajo conjunto incluye la popular visualización del "aplanamiento de la curva", que ha sido traducida a varios idiomas y adaptada por los gobiernos para ayudar a la gente a comprender por qué son necesarios los confinamientos. También dirige el Laboratorio de superbacterias bioluminiscentes de la Universidad de Auckland, donde ella y su equipo hacen que las bacterias brillen en la oscuridad para comprender cómo nos enferman los microbios infecciosos y encontrar nuevos medicamentos.

Los países donde las personas se han unido para protegerse mutuamente de la pandemia nos muestran que los grandes desafíos se pueden superar con compasión y una acción colectiva.




Leo Yee-Sin


Lugar de nacimiento: Singapur

Doctora




La doctora Leo Yee-Sin dirige el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas de Singapur, que es responsable de manejar los brotes de enfermedades transmisibles. Además de estar en primera línea de la batalla del país contra el Covid-19, ha pasado décadas mejorando la atención del VIH en Singapur y liderando equipos en múltiples brotes de enfermedades infecciosas, como el Sars. Combina sus compromisos laborales con su rol de madre de tres hijos.

El Covid-19 le ha cambiado la vida a todo el mundo. Sin embargo, no ha cambiado la prominencia del liderazgo femenino. Quienes batallan contra el virus en primera línea son predominantemente mujeres, y lo hacen con coraje, fuerza y resistencia.




Jeong Eun-kyeong


Lugar de nacimiento: Corea del Sur

Comisionada de la Agencia de Prevención y Control de Enfermedades



La doctora Jeong Eun-kyeong ha sido descrita como una "cazadora de virus" y ha liderado la respuesta de Corea del Sur a la pandemia de covid-19. Es la actual comisionada de la Agencia de Prevención y Control de Enfermedades de Corea del Sur (KDCA). Como primera jefa del organismo es conocida por su transparencia y la calma que aporta a sus informes diarios sobre la pandemia.

Quiero dar mi más sincero agradecimiento a todos los trabajadores de la salud que han respondido a la pandemia. Haré el mayor esfuerzo para ayudar al mundo a ser más seguro fortaleciendo nuestras herramientas contra las enfermedades.