31 marzo 2019

Lenguaje corporal en tus escritos - 2. Expresiones faciales

Introducción


     Las expresiones faciales son una de las formas más visibles y contundentes de transmitir emociones. En la escritura de novelas y relatos, describir con precisión estas expresiones permite al lector conectar de manera más profunda con los personajes, entendiendo sus emociones incluso cuando las palabras no lo dicen todo. Cada pequeño movimiento en el rostro puede ser una pista valiosa sobre lo que está pensando o sintiendo un personaje, y aprovechar este recurso enriquecerá la narrativa de tus textos.



Las seis emociones básicas y sus expresiones


     Según estudios de psicología emocional, hay seis emociones universales que se reflejan claramente en el rostro. Estas son:

  • Sorpresa:
    • Cejas levantadas, curvas y elevadas.
    • Piel estirada debajo de las cejas, con arrugas horizontales en la frente.
    • Párpados abiertos, mostrando el blanco del ojo por encima del iris.
    • Mandíbula caída, labios y dientes separados sin tensión.
  • Miedo:
    • Cejas levantadas y contraídas al mismo tiempo, con arrugas centradas en la frente.
    • Párpado superior levantado, mostrando la esclerótica; párpado inferior tenso y alzado.
    • Boca abierta, labios tensos y contraídos hacia atrás.
  • Disgusto:
    • Labio superior levantado, nariz arrugada.
    • Mejillas levantadas, cejas bajas empujando hacia abajo el párpado superior.
    • Líneas debajo del párpado inferior.
  • Cólera:
    • Cejas bajas y contraídas, con líneas verticales entre ellas.
    • Párpado inferior tenso; mirada dura, labios apretados o tensos y abiertos en forma cuadrangular.
    • Pupilas dilatadas, reflejo de una intensa emoción.
  • Felicidad:
    • Comisuras de los labios hacia atrás y arriba; pueden mostrar dientes o no.
    • Mejillas levantadas, con arrugas debajo de los ojos.
    • Las conocidas “patas de gallo” se forman alrededor del ángulo externo del ojo.
  • Tristeza:
    • Ángulos interiores de los ojos hacia arriba, formando un triángulo con las cejas.
    • Párpado superior levantado en el ángulo interno del ojo.
    • Comisuras de los labios hacia abajo; los labios pueden temblar.


Expresiones faciales adicionales para enriquecer tus relatos


     A continuación, se presentan otras expresiones faciales que pueden aportar matices a los personajes:

  • Morderse el labio inferior: Ansiedad, nerviosismo o concentración intensa.
  • Fruncir ligeramente los labios: Desaprobación o duda.
  • Elevar solo una ceja: Escepticismo o sorpresa moderada.
  • Parpadear rápidamente: Incomodidad o intento de procesar información inesperada.
  • Inclinar los labios hacia un lado: Desconfianza o confusión.
  • Esbozar una sonrisa contenida: Sarcasmo o satisfacción oculta.
  • Cerrar los ojos lentamente: Exasperación o resignación.
  • Frotar las sienes con los dedos: Fatiga o estrés.
  • Guiñar un ojo: Complicidad o humor.


Cómo utilizar estas expresiones en tus escritos


     Describir expresiones faciales puede aportar profundidad a tus personajes y sus interacciones. Aquí algunos consejos:

  • Elige detalles significativos: No describas todas las expresiones de un personaje; selecciona las que sean más relevantes para la escena.
  • Conecta las expresiones con el contexto emocional: Usa el lenguaje corporal para reforzar el diálogo o crear contraste con lo que el personaje dice.
  • Evita redundancias: Si ya indicas que un personaje está triste, una descripción sutil del rostro puede ser más efectiva que reiterar la emoción directamente.



     Incorporar las expresiones faciales en la escritura te permitirá comunicar emociones de forma rica y visual, haciendo que tus personajes cobren vida en la mente del lector.



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30 marzo 2019

Soñar contigo

Con algunas he soñado antes
pero tú eres la única
con la que puedo
soñar despierto.

Haces que pueda ser yo,
haces que me sienta seguro
como nunca antes me había sentido,
y todo esto es gracias a ti.

Baje la guardia por ti y
Empecé a soñar contigo
Arriesgándome a caer, pero tu
Tejiste una red, con la que
Rescataste mi corazón.
Intente ponerme a flote pero a
Zozobrar empecé de nuevo.

28 marzo 2019

Yelena Mukhina - La niña triste de la gimnasia artística

Elena Mukhina es uno de los símbolos de la oscuridad que se vivía en relación al deporte más allá del Telón de Acero. Tiempos en los que el esfuerzo en busca del éxito se llevaba hasta extremos intolerables para el cuerpo humano. Esta gimnasta, extraordinaria, destinada a ser campeona olímpica en Moscú en 1980 sufrió una desgraciada lesión sobre la que los dirigentes de la URSS solo arrojaron confusión o silencio. Había sido capaz de destronar poco antes a Nadia Comaneci en el Mundial, pero allí acabó su gloria deportiva. Se han cumplido ya doce años de su muerte, el día 22 de diciembre de 2006.Elena Mukhina era una chica triste con una mirada triste. Pocos motivos tenía para sonreír. La vida le enseñó demasiado pronto su cara más amarga porque con años su padre las abandonó a ella y a su madre y cuando solo tenía cinco años perdió a su madre en un incendio. Pasó al cuidado de su abuela materna, siendo siempre una niña triste y muy seria, pocas veces se la veía sonreír. Elena encontró refugio en la gimnasia el día en que un entrenador acudió a su colegio en busca de niñas que quisiesen entrar a formar parte de la selección con la que contaba el CSKA de Moscú. Tenía solo doce años y de inmediato los técnicos advirtieron en aquella menuda muchacha, permanentemente seria, unas condiciones gigantescas. 
Mihajl Klimenko, que venía de la gimnasia masculina, se convirtió en su entrenador. Con él Mukhina descubrió las sesiones interminables, la exigencia por norma, no concederse ni un respiro y llevar el cuerpo muy por encima de los límites. Las autoridades deportivas de la URSS estaban inquietas a mediados de los setenta por la irrupción arrolladora de las gimnastas rumanas que se habían atrevido a discutir su tradicional reinado. En 1976, con dieciséis años, Mukhina gana con el campeonato nacional juvenil casi al mismo tiempo que Nadia Comaneci se impone en los Juegos Olímpicos de Montreal y genera una crisis interna en la gimnasia soviética que no acepta la derrota con facilidad. Las autoridades cargan contra la responsable del equipo, la legendaria Larisa Latynina, que dice aquello de "yo no tengo la culpa de que Comaneci haya nacido en Rumanía". Se suceden las reuniones y la petición de explicaciones. La consigna interna resulta muy clara: una cosa es perder en Montreal y otra bien diferente es hacerlo en 1980 en los Juegos de Moscú con lo que se intensifica el trabajo de cara a esa cita. Y en ese momento todo el mundo mira hacia Elena Mukhina; la única gimnasta en la que se advierte el potencial suficiente como para hacer frente a la diosa rumana. Por aquel entonces Klimenko, su entrenador, comienza a introducir elementos propios de la gimnasia masculina en los ejercicios de las mujeres. Respeta la tradición soviética de los movimientos basados en la expresión y el ballet, pero aparecen nuevos saltos y giros nunca vistos antes en la gimnasia femenina. Lo que no cambia es la disciplina y las más de ocho horas de entrenamiento diarias.
En 1977 comienzan a llegar los primeros frutos. En el Europeo Mukhina gana tres oros y pierde por escaso margen el concurso general ante Comaneci. Es un simple aviso de lo que sucedería al año siguiente en el Mundial de Estrasburgo. Es la hora de la explosión de la gimnasta moscovita que conquista cinco oros y se impone a la rumana. En Francia sorprende su inmensa seguridad y la mezcla de plasticidad y potencia que inundan sus ejercicios. Los analistas comenzaron a referirse a un nuevo tiempo en la gimnasia femenina representado por Elena Mukhina.

El problema es que Klimenko quería llevar demasiado lejos su plan. De cara a los Juegos de Moscú comenzó a incluir en el ejercicio de suelo de Mukhina el salto Thomas que solo realizaban los hombres y que resultaba extremadamente peligroso porque si no se alcanzaba la altura y velocidad necesarias se corría el riesgo de sufrir una seria lesión. Años después la propia Mukhina confesaría que en más de una ocasión, de forma tímida, había comentado a su técnico que no se sentía demasiado segura realizando ese salto y que la respuesta que le había dado era que "las gimnastas como tú no se rompen el cuello".

En 1979, su rumbo se complicó de forma inesperada, durante unos entrenamientos para el Mundial de Estados Unidos se rompió una pierna que la tuvo de baja unos meses, algo que no se podían permitir, su estrella no podía estar sin entrenar por lo que Klimenko y Aman Shaniyazov, que era el jefe de equipo de la URRS la presionaron para que volviera a los entrenamientos y llegó a reaparecer pero su pierna estaba torcida así que la tuvieron que operar. El calendario comenzaba a presionar a los dirigentes del deporte soviético y de la Federación de Gimnasia en particular. Aunque de un modo ligeramente mas prudente la presión sobre Mukhina se mantuvo. 



Reapareció unos meses antes de los Juegos, Klimenko aunque mantenía movimientos femeninos que venían del ballet como marca la tradición de la gimnasia artística rusa, decidió incluir otros saltos masculinos para hacer su coreografía mucho mas espectacular ya que Elena se había ganado su fama precisamente por la dificultad que entrañaban todos sus ejercicios y la perfección y soltura con la que los llevaba a cabo. Klimenko no cambió los planes sobre el salto Thomas pese a que el periodo de baja había mermado las condiciones de la moscovita. El técnico estaba convencido de que los Juegos de 1980 merecían un elemento como ese que cambiaría para siempre la historia de la gimnasia femenina y convertiría a Mukhina en una leyenda. Elena llegó a decirle a su entrenador que no se veía haciendo el salto, que la daba miedo y él le respondió que una persona como ella nunca se rompería el cuello haciendo ese salto.

Dos semanas antes de la cita, en una concentración en Minsk, llegó la tragedia. Mientras entrenaba el ejercicio de suelo, . Elena estaba agotada, los entrenamientos pasaban las 8 horas diarias con creces, arrastraba sus lesiones mal curadas lo que hacia que no estuviese al 100% y Klimenko la exigía mas y mas, por lo que una de las veces que hizo el salto Thomas, la gimnasta no logró la altura necesaria y se golpeó con violencia la cabeza contra el suelo, golpe que le provocó la rotura de varias vértebras.

La Federación Soviética se limitó a decir que una lesión apartaba a Mukhina de los Juegos Olímpicos mientras comenzaban a circular rumores sobre la verdadera causa de su ausencia. Se había quedado tetrapléjica tras romperse el cuello, una verdad que tardó meses en conocerse porque la URSS escondió a la deportista y consiguió construir a su alrededor una barrera que nadie era capaz de cruzar. Tuvo que pasar más de un año hasta que los medios publicaron el verdadero estado de la gimnasta, momento en que algunos de los dirigentes la acusaron directamente de querer realizar "ejercicios para los que no estaba preparada". Mukhina apenas dijo nada y solo en una entrevista para un documental admitía ser una víctima de un sistema enfermizo que solo contemplaba llegar al éxito en el deporte de la manera que fuese. Su abuela la cuidó hasta que el 22 de diciembre de 2006 murió como consecuencia de las complicaciones derivadas de su grave lesión. El salto Thomas fue prohibido para siempre en la gimnasia femenina.





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26 marzo 2019

Leyendas de EEUU - Leyenda de Alcantarillas llenas de cocodrilos



Durante un tiempo en EEUU se empezó la moda, tener como mascotas caimanes y cocodrilos, traídos desde Florida, se cuidaban desde recién nacidos en terrarios hasta que empezaban a alcanzar un tamaño considerable, en ese momento los animales perdían su “gracia” pues constituían, además de un peligro, un gasto económico elevado en comida. Ese era el momento de deshacerse de la “mascota” y que mejor manera que dejando en libertad al animal que había ganado el cariño de su dueño tras tanto tiempo a su cuidado .
La leyenda cuenta que el mejor sistema de liberar al animal era por el desagüe del inodoro. Reducidos grupos de estos caimanes conseguían sobrevivir en las alcantarillas alimentándose de ratas y desperdicios e incluso llegaron a reproducirse en las cloacas.
Tras varias generaciones los caimanes supervivientes mutaron y perdieron su visión, así como su pigmentación, convirtiéndose en seres ciegos y albinos que reinaban las profundidades de la ciudad. La leyenda llegaba más allá pues según relatos de terceras personas algunos indigentes que bajaban a las cloacas a refugiarse del frío e incluso algún operario municipal encargado del mantenimiento de las alcantarillas habían desaparecido supuestamente devorados por estos animales. No obstante, ninguna de las incontables búsquedas que se han realizado los ha encontrado.

¿Qué hay de cierto en en esta leyenda?

La leyenda se cae por su propio peso pues ningún caimán o cocodrilo podría sobrevivir a las bajas temperaturas del invierno de New York, además en caso de poder soportar las bajas temperaturas, la acción de los compuestos químicos nocivos que habitualmente se tiran por el desagüe y las bacterias que pueblan las alcantarillas les habrían causado enfermedades que habrían acabado con los reptiles.
Por otra parte recordemos que la leyenda se centra en ciudades como New York, de existir realmente esos animales mutantes se habría encontrado algún ejemplar y más teniendo en cuenta que según las descripciones los cocodrilos alcazaban tamaños considerables.
Aunque la leyenda es falsa si existen casos de suelta de cocodrilos y caimanes en zonas que no pertenecen a su hábitat natural, gente desaprensiva ha liberado en ocasiones animales en pantanos, presas y lagos, lo normal es que estos animales mueran al empezar las épocas invernales pues su entorno natural suele ser en zonas más tropicales. En España por ejemplo se han dado casos en los que se han encontrado en estanques cocodrilos de mediano tamaño así como pirañas y otros peces tropicales. Esto supone no sólo un grave peligro para las personas y mascotas si no también para la fauna autóctona que se encuentra con un depredador para el cual no tiene sistema de defensa.

Esta leyenda se popularizó con series animadas, películas y comics como Batman. En esta saga, hay un monstruo llamado Killer Croc que vive en las alcantarillas de Ciudad Gótica y se parece a un reptil.


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