19 abril 2026

Infodumping: Todo lo que cuentas… y nadie quiere leer

1. ¿Qué es el infodumping?

     El infodumping es, básicamente, volcar información en bloque dentro de la historia. Suele aparecer como párrafos largos donde el narrador explica el mundo, el pasado de los personajes o el funcionamiento de algo… pero sin que esté ocurriendo nada relevante en ese momento.

     No es que la información sea mala. El problema es cómo se presenta: de golpe, sin contexto activo y sin integrarse en la acción.

     Un ejemplo sencillo:

     Marta llevaba veinte años viviendo en la ciudad de Lareth, una urbe fundada tras la Gran Guerra del Norte, conocida por sus tres distritos…

     Aquí no hay conflicto, ni decisión, ni movimiento. Solo datos.

     ¿Por qué deberías evitarlo? Porque detiene la historia. El lector no abre un libro para recibir información, sino para vivir una experiencia.


2. El problema no es la información

     Uno de los errores más comunes es pensar que el lector no quiere información. Sí la quiere. La necesita para entender el mundo, a los personajes y lo que está en juego.

     Lo que no quiere es que se la cuenten como si fuera un manual.

     La información funciona cuando está integrada en algo que ya es interesante por sí mismo: una escena, un conflicto, una decisión, una emoción.

     No se trata de eliminar información, sino de transformarla. En lugar de explicar cómo funciona el mundo, haz que el lector lo descubra a través de lo que ocurre.

     La diferencia es clave: no es lo mismo saber algo que experimentarlo.


3. ¿Por qué caemos en el infodumping sin darnos cuenta?

     El infodumping no suele aparecer por descuido, sino por buenas intenciones mal enfocadas.

     Muchas veces nace del miedo a confundir al lector. Pensamos que, si no explicamos todo desde el principio, la historia no se entenderá. Así que adelantamos información “por si acaso”.

     También influye el exceso de worldbuilding. Cuando has creado un mundo complejo, con historia, normas y detalles, es muy tentador enseñarlo todo. El problema es que el lector no tiene aún motivos para interesarse por ello.

     Otro factor es el apego. Has trabajado esa información, te gusta, te parece interesante. Y quieres que esté ahí. Aunque no sea el mejor momento.

     Y, en algunos casos, hay una necesidad de demostrar dominio. Como si explicar mucho fuera una forma de validar la historia. Pero en narrativa, menos suele ser más.


4. Señales claras de que estás haciendo infodumping

     Detectarlo es más fácil de lo que parece si sabes en qué fijarte.

     Una de las señales más evidentes son los bloques largos de explicación. Párrafos donde no hay acción, diálogo ni decisiones, solo contexto.

     También es habitual que las escenas se detengan. La historia avanza, pero de pronto se pausa para explicar algo que no está ocurriendo en ese momento.

     Otra pista clara son los personajes que explican cosas que ya saben. Diálogos poco naturales que existen solo para informar al lector.

     Y, sobre todo, información que no afecta a la acción inmediata. Si puedes eliminar ese párrafo y la escena sigue funcionando, probablemente sea infodumping.


5. Qué provoca en el lector

     El efecto más inmediato es que rompe el ritmo. La historia se frena, y con ella, el interés.

     También reduce la tensión. Si no está pasando nada relevante, no hay motivo para seguir leyendo con urgencia.

     Además, saca al lector de la historia. Deja de estar dentro de la escena y pasa a ser un observador que recibe información desde fuera.

     Y, en el peor de los casos, convierte la narración en una especie de clase teórica. Algo que se entiende, pero no se siente.

     Y ahí está el verdadero problema: cuando el lector deja de sentir, empieza a desconectar.


6. Cómo evitar el infodumping sin perder información importante

     Evitar el infodumping no significa eliminar información, sino aprender a integrarla mejor en la historia. Una de las claves es mostrar en lugar de explicar. En vez de decir cómo es algo, deja que el lector lo vea a través de lo que ocurre. Si un mundo es peligroso, no lo describas: haz que el personaje tenga que enfrentarse a ese peligro. Otra estrategia muy potente es introducir la información a través del conflicto. Cuando algo está en juego, el lector presta atención. La información deja de ser un añadido y pasa a formar parte de la tensión. También es importante dosificar. No hace falta contarlo todo de golpe. Puedes repartir la información en pequeñas piezas a lo largo de la historia, dejando espacio para que el lector vaya construyendo el contexto poco a poco. Y, por último, confiar en el lector. No necesitas explicarlo todo. El lector es capaz de inferir, completar y entender más de lo que creemos. Darle ese espacio mejora la experiencia.


7. Técnicas prácticas que puedes aplicar desde ya

     Más allá de las ideas generales, hay herramientas concretas que puedes empezar a usar inmediatamente.

     La regla de la necesidad inmediata es una de las más útiles. Pregúntate: ¿el lector necesita saber esto justo ahora para entender lo que está pasando? Si la respuesta es no, probablemente puedas posponerlo.

     La información en capas consiste en revelar los datos poco a poco. Primero das lo esencial, luego amplías, y más adelante profundizas. Así evitas la sobrecarga inicial.

     Otra técnica muy eficaz es combinar acción e información. En lugar de separar ambas cosas, intégralas. Mientras el personaje actúa, decide o reacciona, puedes introducir detalles relevantes sin detener la escena.

     Y no olvides el punto de vista como filtro. El lector solo debería recibir la información que el personaje percibe, piensa o considera importante en ese momento. Esto ayuda a mantener el foco y evita explicaciones innecesarias.


8. Ejercicios para entrenar esto en tu escritura

     Como casi todo en escritura, esto mejora con práctica.

     Un ejercicio muy útil es convertir exposición en escena. Toma un párrafo donde explicas algo y reescríbelo como una situación en la que ese algo se vea en acción.

     También puedes recortar un bloque informativo al 50%. Oblígate a eliminar la mitad del texto y observa qué cambia. Muchas veces descubrirás que la escena funciona igual o incluso mejor.

     Otro ejercicio interesante es introducir información solo mediante diálogo. Esto te obliga a hacerla más natural y a evitar explicaciones forzadas.

     Y, por último, añade conflicto a una escena plana. Si en una escena no pasa nada más que información, introduce un problema, una tensión o una decisión. Verás cómo la información empieza a integrarse de forma más orgánica.


9. Ejemplo: del infodumping a una escena que funciona

     Veamos un ejemplo sencillo.

     Antes (infodumping):

     La ciudad estaba dividida en tres distritos: el alto, donde vivían los ricos; el medio, donde se concentraba el comercio; y el bajo, una zona peligrosa dominada por bandas. Nadie que tuviera elección bajaba allí.

     Aquí tenemos información clara, pero no está ocurriendo nada.

     Después (integrado en escena):

     Marta dudó al llegar al final de la avenida. Más allá del arco de piedra, las calles se estrechaban y la gente caminaba más deprisa, sin mirar a nadie.

     Se ajustó la chaqueta.

     —No es buena idea bajar ahí —murmuró el hombre del puesto sin levantar la vista.

     Marta apretó los dientes… y cruzó.

     La información es prácticamente la misma, pero ahora hay tensión, decisión y atmósfera. El lector no solo entiende el lugar: lo experimenta.


10. Conclusión: menos explicación, más experiencia

     El infodumping no es un problema de exceso de información, sino de cómo se entrega.

     Puedes tener mundos complejos, personajes con pasado y tramas densas. Todo eso enriquece la historia. Pero solo funciona si el lector lo descubre mientras avanza, no si se lo das empaquetado al principio.

     Porque al final, la clave es esta:

     El lector no necesita que le cuentes todo. Necesita querer descubrirlo.



Si quieres leer más tips de escritura

15 abril 2026

Pídemelo


No me mires como si ya me hubiera ido. La maleta aún está apoyada en la pared, pero esta vez no he dejado nada en el armario que me obligue a volver. Todavía estoy aquí. Entre nosotros hay un segundo suspendido, casi visible. Este silencio espeso en el que tú no hablas y ya no hay balas. Quemamos cada intento sin decirlo.
      No me quedan fuerzas. He perdido la esperanza. No lo niego. Pero sigo aquí.

12 abril 2026

Jerga de jovenes de la década 1990

     Si alguna vez has intentado escribir un personaje adolescente ambientado en los años noventa, probablemente te hayas encontrado con un problema parecido al de cualquier historia contemporánea: los diálogos pueden sonar correctos… pero no auténticos. El lector percibe enseguida cuando un personaje habla con palabras que no pertenecen a su época. Y en el caso de los noventa, esto es especialmente importante, porque fue una década con una identidad lingüística muy marcada.

     El lenguaje juvenil de aquellos años estaba lleno de expresiones que hoy suenan casi nostálgicas: palabras como mola, flipar, movida o la peña aparecían constantemente en las conversaciones. Muchas de estas expresiones nacían en la calle, se reforzaban en el instituto y acababan consolidándose a través de la televisión, la música y la cultura pop de la época.

     Para un escritor, conocer esta jerga no significa saturar los diálogos con palabras de moda, sino entender cómo hablaban los adolescentes de entonces, qué muletillas usaban y cómo expresaban sorpresa, entusiasmo o enfado. Un simple “tío, eso mola mazo” o “menuda movida” puede situar al lector inmediatamente en un momento histórico concreto.

     En esta entrada vamos a repasar algunas de las palabras y expresiones más habituales entre los jóvenes de los años noventa, y cómo pueden ayudarte a construir personajes más creíbles si tu historia se desarrolla en esa época. Porque, igual que la música o la moda, el lenguaje también es una poderosa máquina del tiempo.


10 abril 2026

Estadísticas libros de Marzo 2026

Libros Leídos

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Autores Leídos

Media de estrellas

4

1079

2+2(VV.AA.)

3,3



Género de autores

Tipo de autores



Publicación

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Publico



Tipo

Género

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Estrellas

08 abril 2026

Curiosidades de Arquitectura para un duelo (Orgullo zombi 7)

1. ¿Cómo surgió la idea de Arquitectura para un duelo?

     La idea nace de varias referencias que giran en torno a la identidad y su fragilidad. En Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero me impactó especialmente el uso de recuerdos reales para construir la identidad de los replicantes. Esa idea de que una persona puede sostenerse sobre una memoria que no es del todo suya, o que ha sido ensamblada, me parecía profundamente inquietante.
     En La vieja guardia de John Scalzi también encontré un punto clave: la transferencia de la mente a otro cuerpo más joven. Ahí la identidad se mantiene, pero el soporte cambia, lo que abre la pregunta de hasta qué punto seguimos siendo nosotros mismos o simplemente una continuidad funcional.
     A partir de esas ideas, llegué a la que quizá es la referencia más cercana: la Fortaleza de la Soledad de Superman, donde puede interactuar con una especie de simulación consciente de sus padres. Esa presencia que no está viva, pero tampoco ha desaparecido, me llevó directamente al núcleo del relato.
     Al final, todo converge en la misma pregunta: ¿qué ocurre cuando lo que queda de alguien no es una ausencia, sino una presencia imperfecta? Arquitectura para un duelo nace de esa grieta.


2. ¿En qué momento supiste que querías contar esta historia desde el punto de vista de una IA?

     Desde muy pronto. Tenía claro que no quería contar la historia desde la persona que sufre la pérdida, sino desde aquello que queda. Una entidad que recuerda perfectamente lo que fue, pero que ya no puede sentirlo. Ese contraste me parecía mucho más potente que cualquier enfoque más tradicional.
     Además, me interesaba explorar una forma de narrar distinta. No es habitual situar el punto de vista en una inteligencia artificial que, en realidad, es una copia de alguien que ya ha muerto. Eso me permitía trabajar con una voz fría, analítica, casi clínica, pero cargada de significado precisamente por lo que le falta.
     Ahí encontré el tono del relato: no quería que el lector sintiera la emoción directamente, sino que la percibiera a través de su ausencia. Intenté mantener un equilibrio constante: precisión técnica, pero con restos de lo que fue humano. Los porcentajes, los análisis y la lógica están ahí, pero también hay decisiones que no son puramente racionales.


3. ¿Crees que una copia digital puede considerarse la misma persona? ¿Dónde trazas la línea entre identidad y simulación?

     Puede llegar a ser tan convincente que la diferencia deje de ser evidente desde fuera. Responde igual, recuerda lo mismo, incluso puede reproducir matices muy concretos de una personalidad. Pero para mí hay un punto en el que esa ilusión se rompe.
     La identidad no es solo lo que hemos sido, sino lo que seguimos siendo capaces de llegar a ser. Cuando esa posibilidad desaparece, cuando ya no hay margen para cambiar, equivocarse o evolucionar, lo que queda es una reconstrucción estática. Funciona, sí, pero no vive. Y ahí es donde deja de ser una persona para convertirse en una simulación.


4. ¿Qué fue lo más difícil de escribir del relato?

     Lo más complicado fue equilibrar las capas de la historia sin que ninguna eclipsara a las demás. Por un lado, está la trama de misterio, que exige ritmo, tensión y una progresión clara. Por otro, la relación entre los personajes, con su carga emocional y romántica.
     Pero, por encima de todo, el núcleo del relato es el duelo.
     El reto estaba en que esas tres líneas convivieran sin competir entre sí. Que la investigación no convirtiera la historia en un simple thriller, que lo emocional no la volviera excesivamente íntima, y que el duelo siguiera siendo el eje que lo sostiene todo. Mantener ese equilibrio, sin perder coherencia en la voz del narrador ni en el tono general, fue probablemente lo más exigente del proceso.


5. La historia plantea un debate muy claro: ¿puede la tecnología interferir en el proceso de duelo? ¿Cuál es tu postura?

     Creo que sí, y que además es un terreno especialmente delicado. No tanto por la tecnología en sí, sino por cómo decidimos utilizarla y, sobre todo, por lo que esperamos de ella. El problema no es crear una copia, sino la necesidad que proyectamos sobre esa copia.
     Me interesaba más la idea de la persistencia que la de una vida después de la muerte. Que algo pueda seguir funcionando, respondiendo, interactuando… sin estar realmente vivo. Es una forma de existencia incompleta, casi congelada, que puede resultar reconfortante al principio, pero también peligrosa a largo plazo.
     El duelo necesita una ausencia para poder avanzar. Si esa ausencia se sustituye por una presencia artificial, existe el riesgo de quedarse atrapado en ese punto intermedio, sin aceptar del todo la pérdida. En ese sentido, lo inquietante no es la muerte, sino la posibilidad de romper ese límite natural sin entender bien las consecuencias.
     La tecnología puede aliviar el dolor, sí, pero también puede prolongarlo indefinidamente. Y ahí es donde empieza el conflicto.


6. Si tuvieras que resumir el relato en una sola idea, ¿cuál sería?

     Que no todo lo que puede continuar debería hacerlo.


05 abril 2026

Orgullo zombi 7

     Orgullo Zombi es una iniciativa literaria y solidaria que nace de la pasión por el género fantástico y el deseo de ayudar. Cada año, abrimos una convocatoria para seleccionar los mejores relatos que formarán parte de una antología anual.

     Nuestras páginas exploran la vida, la muerte y la no-muerte desde perspectivas únicas: terror, humor, drama o misterio se dan la mano en ediciones cuidadas al detalle.

     Esta edición reúne trece autores que exploran el concepto de final: cierres, transformaciones, despedidas y liberaciones, narradas desde perspectivas y voces muy personales.


     Autores participantes:


  • Condena 9 – Nowel Zaoui González
  • Buena acción 21 - José Joaquín Jiménez Pérez
  • Pimfrey Paquidermo - Violet Mars
  • La ley de la muerte - J. C. Hidalgo
  • Scarbo - Cristina Ortas
  • Nigromancia botánica aplicada - Andrea Valeiras Fernández
  • Me mira mientras muero - Jess Pires
  • Un final en suspensión - Julia Neko
  • Un bicho dentro - Helena Anemyr
  • La anomalía de La Vera - Eli Macías
  • Arquitectura para un duelo - Beatriz Martín Valencia
  • El fin del principio - Román Sanz Mouta y Lorena Escobar


     Colaboradores:


  • Coordinador y edito : Andrés Grambosque.
  • Ilustraciones de cubierta: Anatomia Universale (Paolo Mascagni,1833) y De Europische insecten (Maria Sibylla Merian, 1730).
  • Ilustraciones interiores: Opera omnia anatomico-medico-chirurgica (Frederik Ruysch, 1721).
  • Colaboradores: Fran Páez, Yolanda Fernández Benito, Lucía García Díaz-Miguel y Óscar Mor

03 abril 2026

Clasificación libros de Marzo 2026

+Corto

+Largo

Mejor

Peor

+Antiguo

+Nuevo

Orgullo zombi 6
VV.AA.

Discatopia
VV.AA.

Discatopia
VV.AA.

Hontario
Juan Carlos Galindo

No disparen al Autor
Agustín Ángel García Muñoz

Orgullo zombi 6
VV.AA.

01 abril 2026

Las croquetas del marido de Julia


Era una mujer increíble; siempre nos traía croquetas a las clases de gimnasia. Caseras, doradas, aún tibias dentro de la fiambrera. Decía que eran las croquetas de su marido y nosotras asentíamos, agradecidas, con la boca llena. Nadie rechaza unas croquetas después de hacer ejercicio.