31 mayo 2019

Haiku: Rosa roja

30 mayo 2019

Rosa Parks se negó a ceder su sitio en el autobús a un hombre blanco.

Rosa Parks, registrada al nacer con el nombre Rosa Louise McCauley (Tuskegee, Alabama, 4 de febrero de 1913-Detroit, Michigan, 24 de octubre de 2005), fue una figura importante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, en especial por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte trasera del autobús en Montgomery, Alabama (Estados Unidos), el 1 de diciembre del año 1955. Por tal acción acabó en la cárcel, lo que se cita frecuentemente como la chispa del movimiento, y se la reconoce como «la primera dama de los derechos civiles», si bien ya existía un precedente de otra joven mujer, Claudette Colvin, que había sido arrestada por la misma causa el 2 de marzo del mismo año, el de Irene Morgan diez años antes o el de Ida B. Wells 71 años antes.



Es hija de un matrimonio formado por el carpintero James McCauley y la maestra Leona Edwards. Tenía ascendencia africana, nativo americana, escocesa e irlandesa. Estudió en la escuela industrial Montgomery Industrial School for Girls y en el colegio para maestros Alabama State Teachers College. Cuando terminó sus estudios, contrajo matrimonio con Raymond Parks. El matrimonio vivía en una época en que la división, es decir, la segregación de las personas por raza, sobre todo a los negros, tenía una gran importancia en la mayor parte de los estados del sur estadounidense. De hecho la segregación no era solo social, sino que estaba refrendada por las leyes.

En 1950, Rosa se unió al movimiento de derechos civiles y se empleó como secretaria de la National Association for the Advancement of Colored People Montgomery.

Tras terminar su jornada laboral, el 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks, una costurera negra de 42 años, subió a un autobús en Montgomery, Alabama, para regresar a su casa. Pagó 10 centavos y se sentó en la quinta fila, la primera de la sección de color, detrás de la zona de los blancos. Junto a un hombre y a la altura de otras dos mujeres, al otro lado del pasillo. Cuando el autobús ya estaba lleno, entró un pasajero blanco y como la sección para los blancos estaba ocupada por completo, la persona de raza blanca quería su asiento. Es decir que no fue un problema cuando se sentó sino que fue su negativa a ceder el asiento. Entonces, el conductor ordenó que las cuatro personas negras de la quinta fila se levantaran para que el nuevo pasajero se pudiera sentar. Las dos mujeres y el hombre, obedecieron. Rosa Parks, no. Decidió luchar contra la discriminación.

–Voy a llamar para que la arresten –dijo el conductor.
–Puede hacerlo –respondió ella.

Cuando llegó el policía, llamado por el conductor, Rosa Parks le espetó:
–¿Por qué nos intimidáis?
–No lo sé –replicó el policía–, pero la ley es la ley y usted queda detenida.



El conductor llamó a la policía y la mujer fue detenida y obligada a pagar una multa de catorce dólares. Este incidente sería el que la haría mundialmente famosa; pocas veces un acto tan nimio ha tenido tan importantes consecuencias, en este caso, en el terreno de la lucha por la igualdad de derechos en Norteamérica. El hecho puso de manifiesto una vez más las condiciones de segregación a que estaban sometidas las gentes de color, que tenían prohibido el acceso a piscinas, escuelas, restaurantes y un gran número de servicios públicos exclusivos para los blancos.

El incidente del autobús tuvo como primer efecto la creación de la Montgomery Improvement Association, cuya finalidad era la defensa de los derechos civiles de la minoría negra. Martin Luther King fue su presidente. La asociación organizó un boicot a los autobuses de Montgomery que tuvo un seguimiento masivo y fue un rotundo éxito: duró 382 días y contribuyó a que la causa de los afroamericanos de Montgomery fuese conocida en todo mundo. Como consecuencia de ello, el gobierno norteamericano se vio obligado a abolir la segregación en los transportes públicos.

En 1957, Rosa y su marido se establecieron en Detroit, Michigan, donde prosiguió su actividad en la defensa de los derechos civiles. En 1965, Rosa Parks empezó a trabajar para el congresista John Conyers. Después del fallecimiento de su marido en 1977, fundó el instituto Rosa and Raymond Parks Institute for Self-Development, dedicado al desarrollo personal. Actualmente este centro patrocina el programa anual Pathways to Freedom (Camino a la Libertad), que organiza recorridos en autobús para adolescentes con el objeto de darles a conocer la reciente historia de la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos.

En 1989, Rosa Parks participó en la inauguración del monumento conmemorativo Civil Rights Memorial, en Montgomery, Alabama. En 1999 recibió de manos del presidente Bill Clinton la Medalla de Oro del Congreso. Todavía hoy la figura de Rosa Parks es considerada como una de las más importantes en la lucha por los derechos civiles.

Rosa Parks murió a la edad de 92 años el 24 de octubre de 2005 a consecuencia de un infarto de miocardio, en la casa de retiro en la que pasó sus últimos años.

El 30 de octubre de 2005, los restos de Parks fueron honrados en la Rotonda del Capitolio, convirtiéndose en la primera mujer y la segunda persona afroamericana en recibir este honor.


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28 mayo 2019

Leyendas de EEUU - Leyenda del Atrapasueños

Los atrapasueños son instrumentos de poder de la medicina chamánica, cuyo origen se remonta a las tribus indias americanas. Su aro, fabricado tradicionalmente por madera de sauce, representa la rueda de la vida, la malla o la red son los sueños, anhelos e ilusiones que tejemos en el Tiempo de los sueños, en el alma y en el movimiento que generamos con nuestras actividades cotidianas. En el centro de la red está el vacío, el espíritu creador, el “Gran Misterio”.

Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció en la forma de una araña. Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenia plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente vamos a la ancianidad, donde debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el circulo. 

Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.

El continuo, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.

También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas. Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: ve la telaraña es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.

La antigua leyenda del pueblo lakota de la tribu sioux del Norte de América, los atrapasueños funcionan de forma diferente. Es decir, las pesadillas pasan por la red mientras que los sueños quedan atrapados en los hilos y se deslizan por las plumas hasta la persona que está durmiendo. 


Sin embargo, para  los indios ojibwa sobre los atrapasueños habla de que los sueños pasan por la red filtrando y deslizando los buenos sueños a través de suaves plumas hasta que llegan a nosotros. Los malos sueños, sin embargo, son atrapados en el tejido y mueren con el primer haz de luz del día.

El anciano Lakota, le paso su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida. Este se cuelga arriba de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.

Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.





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26 mayo 2019

¿Cómo escribir un Haiku?

Introducción


      El haiku es uno de los géneros poéticos más breves y a la vez más profundos que existen. Nacido en Japón hace más de cuatro siglos, se caracteriza por condensar en apenas tres versos la intensidad de un instante, una emoción o una escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana o, a menudo, incluyen un kigo. Su sencillez aparente esconde una gran delicadeza: cada palabra cuenta, cada silencio importa. Pero ¿cómo se escribe un haiku?


¿Qué es un haiku?


      El haiku es un poema breve de tres versos que, tradicionalmente, sigue una métrica de 5-7-5 sílabas. No rima, no busca el artificio, sino la naturalidad. Se centra en capturar el momento presente,una escena de la naturaleza, un cambio de estación, un detalle fugaz que despierta emoción.
      Algunos rasgos clave:


  • Brevedad: solo 17 sílabas.
  • Naturaleza y estaciones: suele incluir una referencia natural (kigo).
  • Instante presente: busca la inmediatez, el aquí y ahora.
  • Sutileza: deja espacio al lector para reflexionar.

Pasos para escribir un haiku


  1. Observa con atención: Sal a caminar, mira por la ventana o detente en un detalle cotidiano. El haiku nace de la observación minuciosa: la lluvia en el cristal, el canto de un pájaro, la sombra de una rama.
  2. Identifica la emoción: No se trata solo de describir, sino de evocar cómo ese instante te hace sentir. Serenidad, melancolía, sorpresa…
  3. Busca la sencillez: El haiku no usa metáforas rebuscadas ni adornos excesivos. La belleza está en la imagen directa y clara.
  4. Cuida la métrica (5-7-5): Ajusta las palabras para que cada verso tenga el número de sílabas correspondiente:
    • Primer verso: 5 sílabas
    • Segundo verso: 7 sílabas
    • Tercer verso: 5 sílabas
  5. Deja un silencio: Muchas veces, un haiku incluye una pausa (kireji) que marca un pequeño quiebre o contraste. En español, puede ser una coma, un punto o un corte natural en la lectura.

Ejemplos de haiku


  • Matsuo Basho (1644-1694) está considerado el padre del género:
  •             Viejo estanque.
                Salta una rana,
                ruido de agua.

                Noche sin luna.
                La tempestad estruja
                los viejos cedros.


  • Según la tradición, todo haiku debe incluir una palabra o expresión que indique la época del año al que se refiere el poema. A esta palabra o expresión la llamamos kigo. Veamos un ejemplo:
  •             El Año Nuevo:
                clarea y los gorriones
                cuentan sus cuentos.
                (Hattori Ransetsu)


  • ¿Cuál serías el kigo del siguiente haiku?
  •             No hablan palabra
                el anfitrión, el huésped
                y el crisantemo.
                (Oshima Ryota)


         Crisantemo que hace referencia a los inicios del otoño, ya que es en esta época cuando florecen los crisantemos.


  • Pero no solo los autores orientales han escrito haikus, veámos algunos autores occidentales. El que sigue es uno del argentino Jorge Luis Borges (1899-1986):
  •             ¿Es un imperio
                esa luz que se apaga
                o una luciérnaga?
                (Jorge Luis Borges)


  • Turno ahora del mexicano Octavio Paz (1914-1998):
  •            Hecho de aire
                entre pinos y rocas
                brota el poema.
                (Octavio Paz)


  • Y para acabar uno muy especial, de un gran amigo:
  •            Contradicción
                tener que perderme
                para encontrarme.
                (Paco Doblas, del libro La senda del Genal)


  • Va me animo a crear mi primer haiku:
  •            Entre maleza
                crece una rosa roja
                hay esperanza.
                (Tris Martin)



Consejos prácticos


  • Menos es más: no intentes explicarlo todo, deja espacio a la imaginación. Debe respetar la simplicidad y evitar adornos
  • Lee haikus clásicos: Bashō, Buson o Issa son buenos maestros.
  • Juega con el ritmo: si bien el 5-7-5 es lo tradicional, algunos autores contemporáneos usan mayor flexibilidad.
  • Escribe varios borradores: un buen haiku rara vez nace a la primera.
  • Capturar la esencia de una escena, un esbozo de planteamiento, nudo y desenlace.
  • Al ser tan breve: Los verbos sobran, porque lo que captamos es una imagen inmóvil, una instantánea.

Conclusión


     Escribir un haiku es un ejercicio de atención plena y de humildad. Nos invita a mirar lo pequeño y descubrir la grandeza en lo simple. La próxima vez que veas caer una hoja, que escuches la lluvia o que sientas el viento en la cara, intenta atraparlo en tres versos. Quizás descubras que en 17 sílabas cabe un mundo entero.




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