23 diciembre 2017

Navidad.

Que bonita época del año
para algunos y triste para otros.

El mundo queda dividido en dos:

Unos adornando el árbol
y otros cobijándose debajo de él.

Unos con miles de juguetes
y otros durmiendo en la calle.

Unos calentitos junto a la chimenea
y otros intentando sobrevivir al frío

Unos comiendo hasta reventar
mientras otros mueren de hambre.

Unos cenando en familia
y otros agonizando solos.

22 diciembre 2017

Destinados a encontrarse - 12. Y por fin llegó el gran día

Este capítulo pertenece a la novela corta "Destinados a encontrarse", que es un fanfic de Crepúsculo, aunque no es necesario haberlo leído para entender la historia. En el se encuentra la historia de Alice y Jasper. Si no has leído los capítulos anteriores, si quieres seguir leyendo más o si prefieres leerla en wattpad sigue los enlaces.



Ya había perdido la cuenta de las veces que me había encontrado en una cafetería esperándote y en el último momento cambiabas de opinión y no aparecías. Pero esta vez tenía el presentimiento de que sería diferente. Todo parecía exactamente igual que en mi visión. Durante toda la mañana había hecho mucho sol, pero al llegar el mediodía comenzó a nublarse, justo a tiempo para poder salir de la pensión en la que me encontraba y llegar a la cafetería. Llevaba como media hora esperando, dándole vueltas a este absurdo café que siempre pido que nunca me bebo.

La camarera se volvió a acercar a mi. Y con una encantadora sonrisa me preguntó.

—Más café, cariño.
—No gracias —le respondí lo más cortésmente que puede—, Espero a un amigo.

Estoy muy nerviosa, ansiosa, desesperada. ¿Sería por fin hoy el día? Tenía que serlo, esa era la definitiva. La camarera me miraba como si esa situación la hubiese vivido muchas veces. Chicas desesperadas esperando a alguien que nunca aparecía. Me sonrió complaciente y esa sonrisa desencadenó una visión. En sus brazos sostenía una hermosa criatura.

—Tendrás a un hermoso bebé. — No pude evitar decírselo. Aunque sé que debería callarme estas cosas.
—Tanto se me nota —me preguntó sorprendida. No a todo el mundo le gusta saber futuro.
—No, no, es que tienes ese brillo —intenté en la medida de lo posible ocultar mi secreto.

—¡Eres tan dulce!

La camarera se dio la vuelta y se alejó. En ese preciso instante una moneda entraba en el tocadiscos y comenzaba a sonar la canción, nuestra canción. Sé que aún no era nuestra canción pero lo sería. Para mi ya lo era. La había oído cientos de veces en la última semana. ¡oh no! había llegado el momento. Me giré hacia la puerta, justo cuando comenzaba a abrirse. ¿Era él? Estaba tan nerviosa. Después de tantos meses esperándole por fin había llegado el momento. Jasper entró sacudiéndose el pelo mojado por la lluvia, pero no reparó en mi. Caminaba lentamente hacia una mesa, no pude evitar mirarle embelesada, giré mi taburete para poder mirarle por el otro lado. Se quitó la chaqueta, y la colocó en respaldo de la silla y se sentó en ella. Cogió la carta y procedió a mirarla. Sabía lo que tenía que decir, lo había estudiado durante muchísimos meses y sabía cómo tenía que transcurrir la conversación, estaba en mi mente. Eso me relajó saber que todo iba a salir bien.

Despacio me acerqué hasta su mesa descorrí la silla situada enfrente y me senté. Jasper levantó la vista y me miró sorprendido.

—Te estuve esperando por largo tiempo —le dije. ¿Demasiado lanzada?
—Lo siento señorita. No sabía que debía estar aquí. — su voz era risueña y un ligero toque burlesco. Me estrechó la mano. —Eres como yo, tú no eres...
—¿De donde eres tú? —le interrumpí.
—... humana? —acabó su frase.
—Tampoco
—¿Disculpa, te conozco de alguna parte? —me preguntó algo intrigado con mi presencia allí.
—No, pero creo que yo te he visto. — su cara de extrañeza iba en aumento.

Mire por la ventana y recordé la tormenta.. Sabía que los pocos segundos empezarían...

—Tenemos los mejores asientos para ver los fuegos artificiales.

Él se giró para mirar. Al instante comenzaron los relámpagos...

—Fuegos artificiales, ¿fuiste tu?
—No es mi tipo de poder. Pero si me crees así de poderosa empezamos bien.
Normalmente no soy tan descarada pero sabía perfectamente lo que tenía que decir llevaba meses ensayándolo.
—Me llamo Alice por cierto —Abrió la boca para decir su nombre pero me adelanté— Jasper. Lo sé. Soy buena con los nombres. Como nuestra camarera es Betty.

Betty apareció por detrás pero claro yo ya lo sabía.

—¿No te gusta mucho el café, cierto? Lo dejaste en el mostrador.

Dejó el café sobre la mesa y volvió a desaparecer.

—Lo tenía escrito —me respondió señalándose el pecho.
—Soy buena leyendo, también.
—No juegues conmigo.
—¿Lo estoy?
—El rayo, mi nombre.

Pretendía impresionarle pero igual parecía que estaba un poco loca y obsesionada con él. Tenía que bajar la intensidad y dejarle hablar aunque supiera todas las respuestas.
—Lo siento estoy un poco nerviosa. Tú me pones así.
—No es mi intención señorita —¿eso era una disculpa? Cuando mi intención era hacerle un cumplido. Espera, ¿si lo dice por su poder? Claro seré tonta.

Distraída por la conversación no me había dado cuenta que le estaba echando demasiada azúcar al café.

—Le pones mucha azúcar.
—Me hace sentir humana —Seguía respondiendo demasiado deprisa. Tenía que tranquilizarme. Pensé en dejarle hablar a él durante un rato.
—Entonces, cuéntame algo de ti Jasper. ¿Cuál es tu color favorito? ¿Quién fue tu primer beso? ¿Qué tipo de música te gusta? —ya lo había vuelto a hacer. ¡Alice para un poco! Me gritaba a mí misma. —Si quieres sólo responde a una.
—Me gusta el azul —dijo algo extrañado.
—A mi también. Es decir, me gustan todos los colores. Pero el azul es uno de los buenos —Comenzaba sentirme idiota.
—Tu turno. Pregúntame algo.
—¿Qué te trajo a Filadelfia?
—Conocerte a ti.

Su cara una mezcla de estupefacción y de halago en partes iguales.

—Mi turno la misma pregunta. ¿Qué haces en Filadelfia?
—No estoy seguro. Creo que me he sentido perdido últimamente.
—Bueno. Me alegro de que te encuentres aquí.

Jasper me miró fijamente como intentando entender que me traía entre manos.

—¿Quién eres tú?
—Soy algo intuitiva. Te asombraría con una lectura de manos.
—Veremos —me dijo sacando una moneda del bolsillo de su camisa, colocando la moneda de cinco centavos encima de la mesa y acercándome su mano. Al estirar su brazo pude ver unas antiguas heridas de guerra.
—Tienes unas manos muy bonitas —le dije mientras le acariciaba la palma de la mano con la yema de mis dedos.
—¿Hay algo? —me miraba sabiendo que le volvía a tomar el pelo.
—Veo...
—¿Les traigo algo para comer? —apareció de repente la camarera y Jasper retiró su mano de inmediato.
—No gracias —respondió Jasper. Y en cuanto se retiró añadió. —Está lleno de comida aquí—. Había olvido por un instante sus hábitos alimentarios. Algo que tendría que cambiar en el futuro.
—Si, bueno soy vegetariana. Así que no hay mucho para mí aquí, en la cafetería.
—¿Vegetariana, tú? —me miró con extrañeza.
—Nosotros sólo nos alimentamos de animales.
—¿Nosotros?
—Mi familia y yo. Bueno mi futura familia.
—Eres más que algo intuitiva.
—No es que vea al futuro o algo así. Sino más bien atisbos de posibilidades.

Se quedó pensativo durante un rato. Seguro que piensa que soy un bicho raro y no quiere volver a verme.

—¿Es lo que soy? ¿Una posibilidad? —Pero que locura dice. Aunque de verdad creo que lo pensaba.
—No, me decidí por ti hace mucho tiempo — su cara cambió y una sonrisa apareció su cara.
—Entonces, ¿qué pasa luego Alice?
—Creo que depende de ti

En la mesa de al lado, a la camarera, se le cayó un plato al suelo. Al ir a recogerlo, se cortó y empiezo a sangrar, Jasper salió disparado hacia ella. El ruido del plato al romperse en el suelo me sacó de mi visión. En cuestión de segundos, sabía lo que ocurriría. Tenía que pensar algo rápidamente.

—Bueno ambos podemos ser vegetarianos por ejemplo..
Así que le agarré de la camiseta y lo arrastre hacía mi. Y nos fundimos en un apasionado beso. Jasper me miró sorprendido y emocionado y pasados unos segundos le pregunté.
—¿Cómo te sientes?
—Siento algo que no experimentaba hace mucho tiempo —su voz se había convertido en un ligero susurro.
—Cuéntame —le pregunté intrigada.
—Esperanza.
Me separé de él pero le mantuve la mirada.
—Tu café se está enfriando —me dijo.
—Así es.

Se levantó de su asiento y me ofreció la mano. La cogí y me levanté, le acompañe hasta la puerta, abrió el paraguas y me ofreció su brazo.

—Bien y ahora ¿dónde nos dirigimos?
—Podría ser una larga caminata.
—Me encantaría señorita.


CONTINUARA...

20 diciembre 2017

Solo si es contigo - 12. ¡Estáis locos!

Este capítulo pertenece a la novela corta "Solo si es contigo", es un bonita de historia de amor surgida entre bambalinas. Si no has leído los capítulos anteriores, si quieres seguir leyendo más o si prefieres leerla en wattpad sigue los enlaces.


Quedaban tres semanas antes del estreno de obra. Y una vez suprimidas las escenitas comprometidas, no hubo ningún problema más hasta la última semana. El viernes era el estreno y el profe se empezó a inquietar. Cada día subía a preguntar como las llevábamos y todos los días, le dábamos largas. Las clases se acabaron el miércoles y el jueves por la mañana era el ensayo general, el profe dijo que íbamos a hacer la obra sin cortes y entera. Claro que eso no nos incluía a Nick y a mí, porque no le hicimos ni el más mínimo caso. Cuando la obra se acabó, nos llamó a Nick y a mí y sorprendentemente también a César, para que lo querría.
—César, hazme un favor, tienes que hacer que ensayen las escenas antes de la obra —le dijo Ángel —Chicos, mañana tenéis que hacerlo, la emoción de la obra dependen de esas escenas, no las podéis cortar.
—No te preocupes, estos dos no se acuestan hasta que no se besen —le soltó César, solo de oírlo se me pusieron los nervios en el estomago.

Ya nos había caído bastante, César de ayudante, antes de despedirnos de Nick le recalcó que a las tres quería verlo en casa. Y sabéis que es lo peor de todo que sin quererlo habíamos conseguido que la gente estuviera más pendiente de las escenas. Había hasta apuestas de sí lo haríamos o no. Y ya no solo en el instituto sino también en casa. Cada vez que llegábamos, le preguntaban a César si ya lo habíamos hecho. Pero que interés tenían todos.

A las tres menos cinco, ya estaba César protestando por que Nick no llegaba. Me estaba poniendo de los nervios. Cuando llegó nos subió a mi habitación. No sé cuál de los tres estaba más nervioso, pero en esa situación ningún de los dos era capaz de besar al otro y más sabiendo que César estaba mirándonos fijamente. Cuando Nick se decidía, yo miraba para otro lado. Y cuando me decidía yo, Nick no se atrevía. Conforme pasaba más la tarde César se iba poniendo más nervioso y con él a nosotros. Al final, nos soltó.
—Vamos ya, no podemos estar toda la tarde con esto, sois unos idiotas, vamos por favor que solo es un beso. Estáis haciendo una montaña de un grano de arena. Haced el favor de poneos de acuerdo ya.

Pues ya nos dijo bastante, Nick y yo nos miramos y le dijimos a unísono.
—Vete.

Le dejamos fuera de juego, no se lo esperaba. Incluso le acompañamos a la puerta, y la cerramos después, ante de salir, sus últimas palabras fueron "estáis locos".


CONTINUARA...

16 diciembre 2017

La vida.

El largo camino de la vida
se hace corto a tu lado.

El duro camino de la vida
se hace suave a tu compañía.

El amargo camino de la vida
se hace dulce con tu besos.

Como sería mi vida
sin tenerte a mi lado.

Como sería mi vida
sin tener tu compañía.

Como sería mi vida
sin tener tus dulces labios.