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20 diciembre 2017

Solo si es contigo - 12. ¡Estáis locos!

Este capítulo pertenece a la novela corta "Solo si es contigo", es un bonita de historia de amor surgida entre bambalinas. Si no has leído los capítulos anteriores, si quieres seguir leyendo más o si prefieres leerla en wattpad sigue los enlaces.


Quedaban tres semanas antes del estreno de obra. Y una vez suprimidas las escenitas comprometidas, no hubo ningún problema más hasta la última semana. El viernes era el estreno y el profe se empezó a inquietar. Cada día subía a preguntar como las llevábamos y todos los días, le dábamos largas. Las clases se acabaron el miércoles y el jueves por la mañana era el ensayo general, el profe dijo que íbamos a hacer la obra sin cortes y entera. Claro que eso no nos incluía a Nick y a mí, porque no le hicimos ni el más mínimo caso. Cuando la obra se acabó, nos llamó a Nick y a mí y sorprendentemente también a César, para que lo querría.
—César, hazme un favor, tienes que hacer que ensayen las escenas antes de la obra —le dijo Ángel —Chicos, mañana tenéis que hacerlo, la emoción de la obra dependen de esas escenas, no las podéis cortar.
—No te preocupes, estos dos no se acuestan hasta que no se besen —le soltó César, solo de oírlo se me pusieron los nervios en el estomago.

Ya nos había caído bastante, César de ayudante, antes de despedirnos de Nick le recalcó que a las tres quería verlo en casa. Y sabéis que es lo peor de todo que sin quererlo habíamos conseguido que la gente estuviera más pendiente de las escenas. Había hasta apuestas de sí lo haríamos o no. Y ya no solo en el instituto sino también en casa. Cada vez que llegábamos, le preguntaban a César si ya lo habíamos hecho. Pero que interés tenían todos.

A las tres menos cinco, ya estaba César protestando por que Nick no llegaba. Me estaba poniendo de los nervios. Cuando llegó nos subió a mi habitación. No sé cuál de los tres estaba más nervioso, pero en esa situación ningún de los dos era capaz de besar al otro y más sabiendo que César estaba mirándonos fijamente. Cuando Nick se decidía, yo miraba para otro lado. Y cuando me decidía yo, Nick no se atrevía. Conforme pasaba más la tarde César se iba poniendo más nervioso y con él a nosotros. Al final, nos soltó.
—Vamos ya, no podemos estar toda la tarde con esto, sois unos idiotas, vamos por favor que solo es un beso. Estáis haciendo una montaña de un grano de arena. Haced el favor de poneos de acuerdo ya.

Pues ya nos dijo bastante, Nick y yo nos miramos y le dijimos a unísono.
—Vete.

Le dejamos fuera de juego, no se lo esperaba. Incluso le acompañamos a la puerta, y la cerramos después, ante de salir, sus últimas palabras fueron "estáis locos".


CONTINUARA...

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