21 abril 2019

Lenguaje corporal en tus escritos - 5. Proxémica o espacio personal

Introducción


     Cuando pensamos en comunicación, lo primero que suele venirnos a la mente son las palabras. Sin embargo, gran parte de lo que transmitimos no lo decimos con la voz, sino con gestos, miradas… e incluso con la distancia que mantenemos con los demás. Aquí entra en juego la proxémica, una disciplina de la comunicación no verbal que estudia cómo usamos el espacio a nuestro alrededor y qué significa.
     La proxémica analiza cómo la cercanía o lejanía física refleja nuestras relaciones, emociones y niveles de confianza. No nos colocamos a la misma distancia de un desconocido en la cola del supermercado que de un buen amigo o de nuestra pareja. Y no es casualidad: esas “fronteras invisibles” influyen en nuestra comodidad y en la percepción que los otros tienen de nosotros.


Factores que influyen en el espacio personal


     La distancia que mantenemos depende de varias cosas:


  • El tipo de relación: no es lo mismo hablar con un compañero de trabajo que con tu madre.
  • El contexto: no actuamos igual en una sala de reuniones, en un concierto o en una cita romántica.
  • La cultura: en algunos países es habitual hablar muy cerca (como en muchos países mediterráneos), mientras que en otros se valora más la distancia (como en algunos países nórdicos).
  • La comodidad y el estado emocional: si alguien nos genera confianza, solemos acercarnos; si nos incomoda, preferimos alejarnos.

Los cuatro tipos de distancias según la proxémica


     El antropólogo Edward T. Hall, considerado el padre de la proxémica, estableció cuatro niveles de interacción que explican cómo nos relacionamos físicamente con los demás:


  • Distancia pública (a partir de 3.60 m): Es la que utilizamos en contextos donde no hay interacción directa o cuando hablamos frente a un grupo de desconocidos, por ejemplo, en una conferencia, en una clase o cuando un político se dirige a una multitud. Aquí el espacio funciona como una barrera que marca jerarquía y formalidad.
  • Distancia social (aprox. 1.20 m – 3.60 m): Se emplea en interacciones formales o con personas con las que tenemos trato frecuente, pero no íntimo. Un ejemplo es cuando hablamos con un compañero de trabajo, un cliente o incluso con vecinos. Esta distancia permite una comunicación cordial sin invadir la zona de comodidad personal.
  • Distancia personal (aprox. 45 cm – 1.20 m): Aquí entramos en el terreno de las relaciones cercanas. Es la distancia que mantenemos al conversar con amigos o familiares en un entorno relajado, como en una comida o durante un paseo. Todavía hay un “colchón” de espacio, pero se percibe la confianza.
  • Distancia íntima (0 – 45 cm): Es la más reducida y reservada a vínculos muy estrechos: pareja, hijos pequeños o seres queridos muy cercanos. Aquí no solo la voz cuenta, también los gestos, el contacto físico y hasta el ritmo de la respiración. Invadir esta distancia sin consentimiento suele generar incomodidad inmediata.

¿Por qué importa entender la proxémica?


     La proxémica nos ayuda a interpretar mejor las relaciones humanas y a comunicarnos de manera más efectiva. Saber respetar el espacio personal puede marcar la diferencia entre generar confianza o incomodar.
     Además, es una herramienta muy útil en ámbitos como:


  • La educación y la oratoria, para conectar mejor con el público.
  • Los negocios, donde la distancia puede transmitir seguridad, respeto o cercanía.
  • La vida cotidiana, porque reconocer las señales del otro evita malentendidos y tensiones.

     En resumen, el espacio personal no es un capricho: es un lenguaje silencioso que dice mucho de nosotros y de nuestras relaciones. La proxémica nos recuerda que, además de lo que decimos, importa cómo nos colocamos al decirlo.




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20 abril 2019

Cuando un sueño se convierte en pesadilla

Cuando un sueño de toda la vida
se hace realidad, debería dibujarse
una sonrisa en la cara
lo curioso es, que no puedo verla.

Yo esperaba a mi príncipe azul
pero en su lugar, apareciste tú.
Un gran sapo verde y baboso,
prometías mucho al principio.

Con aquellos poemas tan románticos,
que poco a poco se fueron ennegreciendo.
Con aquellos rizos tan dibujados
que poco a poco se fueron encrespando.
A cada frase dulce, bonita, cariñosa
le acompañaba un pero, un pero
de inmadurez, de desengaño, de dolor.

Lo raro es que cuando estaba contigo
me sentía especial, deseada y amada,
pero eso solo duraba un instante
después cuando me quedaba sola
me sentía un bicho raro, traicionada y odiada.

Cuando estaba contigo, quería estar lejos
pero ahora que estoy lejos deseo volver contigo.

Hay veces que cuando deseas algo
con tanta fuerza y se hace realidad
te das cuenta de que no es lo que deseas.
Aun así te aferras a ese sueño
negándote a ver la cruda realidad.
Piensas que las cosas puedes cambiar
si les da una oportunidad
pero te engañas de nuevo.

Los sueños son como son
y no como los vemos en nuestra imaginación
pero solo cuando te despiertas de ese sueño
puedes ver que era una pesadilla
incluso a veces volvemos a dormirnos
volvemos a caer en ese profundo sueño
del que despertar del todo
es prácticamente imposible.

18 abril 2019

Jude Milhon y los placeres del hackeo

Jude Milhon, más conocida como St. Jude fue una de las primeras mujeres en adentrarse en ese mundo que conocemos como internet. Nació un 12 de marzo en 1939 en Washington D.C. pero pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en Indiana. Se la llamó “Santa protectora de los hackers”, como la describieron los diarios de internet tras su muerte.



"En el hacking, como en el sexo, entra la actividad de un yo deseante. Y allí donde termina el conflicto mente-cuerpo comienza la liberación." Hacking the Wetware: the Nerd Girls Pillow-book

Cuando el ciberespacio se consideraba un lugar para hombres, la autodidacta Milhon aprendió a programar, en 1967, tras la lectura de la guía “Teach yourself Fortran” (Aprende Fortran por ti mismo) y más tarde trabajó como programadora en una empresa de máquinas expendedoras para unos conocidos establecimientos de autoservicios en Manhattan. Se unió al movimiento hippie que se extendía por California y se estableció en Berkeley. Allí la cultura cibernética comenzaba a expandirse y animó a otras mujeres a unirse.

St. Jude participó tan activamente en pro de los derechos civiles, que fue encarcelada en diversas ocasiones por desobediencia civil. Luchó por la defensa de una red pública cuando internet estaba en manos de muy pocos (militares de Estados Unidos, y un reducido número de universidades e institutos de investigación), lo que la llevó a crear el primer sistema público de red conocido como Proyecto de la Comunidad de memoria, en 1973. Su implicación en defender el derecho de la mujer a acceder a la tecnología también la llevó a escribir, en 1994, Hacking the Wetware: The Nerd Girls Pillow-book (Hackeando a las personas: El libro de cabecera de las ‘Nerd’).

Jude inventó el término Cypherpunk y fue miembro fundador de Cypherpunks, una asociación que agrupaba a los defensores de la privacidad digital. Fue miembro de la asociación Computer Professionals for Social Responsibility CPSR, cuya traducción aproximada es Profesionales Informáticos pro-Responsabilidad Social. Esta asociación sin ánimo de lucro comenzó su actividad en 1981 para educar tanto a profesionales de la informática como a cualquier persona interesada sobre el impacto de las TIC en la sociedad.

Escribió varios libros: “The Cyberpunk Handbook” (El manual del ciberpunk) en 1995, del que ya he pedido un ejemplar de segunda mano, “How to Mutate and Take Over the World” (Cómo mutar y dominar el mundo) junto a R.U. Sirius en 1996 y “Hacking the Wetware: the Nerd Girls Pillow-book”, (Hackeo a la red húmeda: El libro de cabecera de las Chicas Nerd) publicado en 1994 que se dirigía a todas las mujeres que querían introducirse en el hacking. Jude trabajó hasta su muerte como redactora jefe de la revista de cultura tecnológica Mondo 2000, fundada y editada por ella y R.U. Sirius.
En una famosa entrevista para Wired en 1995, Jude nos dejó palabras como “Sticks and stones may break my bones, but words on a screen get at me only as much as I allow them to.” (Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras en una pantalla me afectan en la medida que yo lo permita).

St. Jude comparaba la defensa ante cualquier ataque online con las artes marciales. “El ciberespacio es el mejor campo de entrenamiento para las mujeres”, decía, donde la fuerza física no importa y el teclado es mejor que una Glock 45.

De ella destacaba la forma de expresarse y la creencia de que la vida es demasiado corta para preocuparse. Alentó a las mujeres a adentrarse en la red porque consideraba que “cuando estás en el ciberespacio nadie sabe cuál es tu sexo”. Ese anonimato permitía a las mujeres liberarse de la imagen que la sociedad exigía que tuvieran. Así lo escribió en un correo que envió a una periodista de la revista Wired en 1995: "Deberíamos pensar en Internet como una escuela a la que muchas chicas como nosotras nunca tuvieron la ocasión de asistir, utilizándola precisamente para superar el miedo de no ser lo bastante guapas, lo bastante cultas, lo bastante fuertes, lo bastante bellas, lo bastante despiertas o lo que sea".

A finales de la década de los 90 del siglo XX, trabajó como diseñadora web y como consultora de Internet y desgraciadamente murió el 19 de julio de 2003, víctima de un cáncer de mama.





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16 abril 2019

Leyendas de EEUU - Leyenda de la Luna. Una nave espacial

Esta leyenda dice que la luna es una gigantesca nave espacial que estuvo habitada por seres extraterrestres y que orbitaba la Tierra. 

Don Wilson publicó el libro titulado La Luna es una misteriosa nave espacial tan solo 3 años después de que la NASA cancelara el proyecto Apolo. Acusa a la NASA de ocultar información obtenida durante sus misiones en la Luna y concluye que nuestro satélite era en realidad una especie de gigantesca nave espacial, esférica en cuyo núcleo se encontraba una colosal base extraterrestre.


En este ensayo aparece la teoría soviética tal y como fue formulada, las transcripciones exactas de los mensajes recibidos desde las misiones lunares de la NASA, mantenidas en secreto hasta ahora.



Si la hipótesis soviética es efectiva, y hay muchas razones para creerlo así, se abría descubierto algo tan sensacional que afectaría profundamente todas nuestras concepciones sobre el Universo.



Según las antiguas leyendas, la luna no siempre nos ha acompañado en nuestro viaje por el espacio. Dicen las crónicas tibetanas, que en tiempos antidiluvianos, no había luna en el cielo. Las leyendas eslavas también apuntan en ese sentido y el misterioso Libro de las Revelaciones, indica que la luna fue capturada por la Tierra hace trece mil años. 


A principios de los sesenta, un astrónomo de la NASA,  el  Dr. Gordon McDonald, tras haber estudiado los análisis de los movimientos de la Luna, señaló la posibilidad de que la Luna fuese un cuerpo hueco, puesto que la densidad de su superficie es mucho mayor que la de su interior. En esa misma época, el astrofísico y ufólogo, Dr. Morris Jessup, mayormente conocido por la divulgación del llamado “experimento Filadelfia”, había estado investigando los fenómenos luminosos avistados en la Luna. Sus conclusiones fueron que el satélite debía estar ocupado por seres extraterrestres que habían establecido allí su base.  

En Julio de 1970, la revista moscovita Sputnik publicó las sorprendentes teorías de dos científicos soviéticos, que facilitaban la explicación de todas las peculiaridades lunares que habían sido detectadas durante la conquista del satélite. Según Mikhail Vasin y Alexandre Shcherbakov, ambos de la Academia Soviética de Ciencias, ¡la Luna estaría hueca!. Pero estos sabios añadían que "La Luna no es un satélite natural de la Tierra, sino un enorme planetoide hueco, construido por alguna , habilitado artificialmente en su interior y que habría sido puesto en la órbita terrestre hace miles de años". De acuerdo con la teoría de estos dos científicos (llamada desde entonces “Teoría de la Luna – Nave Espacial” o “Teoría Vasin-Shcherbakov”) la luna no es un satélite natural de la Tierra, sino un enorme planetoide hueco, construida por una civilización altamente desarrollada y con una tecnología infinitamente superior a la nuestra que habría vaciado su interior de roca usando las propias propiedades volcánicas del cuerpo. A partir de este momento los alienígenas habrían construido una base en el interior, capaz de resistir la gravedad del sistema, y, por razones desconocidas, la habrían puesto en la órbita terrestre. Apuntaban que, “Además del carburante que debió servir para el viaje, la cavidad interna de la Luna debe contener también herramientas y accesorios para efectuar reparaciones, instrumentos de navegación, dispositivos de observación y todo tipo de maquinaria".



En otros términos, la inmensa nave espacial que constituye la Luna, contendría en su interior todo lo necesario para ejercer de “Arca de Noé”, conducida por seres inteligentes en un viaje a través del espacio que duró cientos de miles de años. Quizás, fuese el hogar de una civilización entera de seres originarios de algún planeta en que la vida ya no fuese posible.


Actualmente, la Luna sería o una ciudad muerta que sirve de féretro a la civilización que se halla en el interior, o una cáscara repleta de instrumentos espaciales, que fueron controlados automáticamente, mucho tiempo después de que el satélite fuese abandonado por sus habitantes, en una época difícil de precisar.

Así, la Luna es una esfera rodeada de una fina costra. Probablemente, esta envoltura externa esta formada por dos capas.


Una externa que cubre el exterior con un aspecto tosco que sirve para absorber y amortiguar los impactos de los meteoritos y cuyo espesor debe alcanzar los treinta y dos kilómetros. Debajo de esta envoltura exterior, hay probablemente gases que constituyen la atmósfera propicia para mantener la vida y que también podrían ser utilizados para otros menesteres como el cultivo de vegetales. Aún mas abajo deben hallarse zonas habitables en el núcleo de la Luna, con reservas de combustible, maquinas, sistemas y equipamientos para las necesidades de una civilización autónoma. Una estructura hueca semejante dentro de la Luna, sería el motivo de una densidad tres veces menor a la de la Tierra.

“A primera vista, nuestra teoría parece alocada”, escribían Vasine y Chtcherbakov, “pero cuanto más examinamos todas las informaciones y datos recabados por el hombre en la Luna, mas convencidos estamos de que no hay ningún hecho que contradiga nuestra tesis. Ningún científico que estudie el origen del universo ha sido capaz de explicar como se llegó a formar el sistema Tierra-Luna”.



Existen varias razones por la cuales se considera que el satélite terrestre es un tanto particular entre los satélites de nuestro sistema solar. Veamos cuáles son los numerosos misterios lunares que encuentran solución racional cuando se les aplica la hipótesis de la nave espacial.
En primer lugar, es el quinto satélite más grande del sistema, algo interesante si tenemos en cuenta que es el único satélite de tamaño comparable en orbitar un planeta rocoso (en efecto, Fobos y Deimos – satélites de marte – son unas 300 veces más pequeños): todos los satélites de tamaño semejante orbitan en torno a Júpiter y Saturno.
Otra particularidad de la luna es su órbita. De acuerdo con los cálculos de algunos científicos, la Luna tiene una órbita más cercana de la que debería, si tenemos en cuenta su velocidad y su masa. Para resolver este problema normalmente se asume que las regiones interiores de la luna son menos densas que la superficie rocosa… y fue inevitable que en algún momento surgiera la pregunta: ¿y si la luna fuera hueca?
Son varias las pruebas que parecieran indicar algo así. Cuando los meteoritos chocan con la luna, se genera una especie de resonancia que se detectó cuando el aterrizaje del Apolo, aquel 20 de noviembre de 1969. Oficialmente se afirma que se trata de un fenómeno natural, pero en 1970 dos científicos rusos, miembros de la Academia Soviética de Ciencias, propusieron una teoría bastante revolucionaria: que la Luna es en realidad una nave espacial gigante que se construyó en otro lugar y luego se puso en la órbita terrestre.
Dentro de las pruebas que validan esta teoría se encuentran: las características de los cráteres, que para los investigadores no son lo suficientemente profundos. Los cráteres pequeños son más profundos conforme aumentan de tamaño, pero la progresión se detiene y los cráteres más grandes no son profundos. Existen cráteres de hasta 150 kilómetros de diámetro pero su profundidad no rebasa nunca los 3 kilómetros. Se explicaría si de manera sencilla si los meteoritos más grandes fuesen parados por el caparazón blindado. En algunos casos, incluso, los cráteres son convexos, esto se debería al hecho de que la cáscara lunar es redonda. 
Así mismo, muchas rocas en la superficie lunar son más antiguas que las rocas más antiguas terrestres, algo que parece no tener sentido si asumimos que ambos cuerpos provienen del mismo origen. Puntualmente, algunas rocas lunares parecen tener 5600 millones de años de antigüedad, cuando se supone que la tierra apenas tiene 4300.
De acuerdo con la teoría, la Luna tendría una superficie rocosa, con rastros de metales pesados y una dureza progresivamente mayor hasta unos 20 kilómetros de profundidad (lo que explicaría que los cráteres más grandes no fueran profundos). Más allá de este punto, habría un interior climatizado que seguramente contendría una atmósfera y donde habitarían las criaturas.
Para terminar, algunos cráteres lunares parecen haber sido generados por actividad volcánica… pero la luna no tiene un núcleo de magma y no se conoce actividad volcánica en su superficie. Así mismo, es el único satélite en presentar una órbita casi perfectamente circular tan precisa que es capaz de ocultar todo el sol en la superficie terrestre. Estas son coincidencias importantes, si la luna en verdad se creó tras el impacto de un cuerpo gigante. 

Los sabios soviéticos también han encontrado el motivo de:
- El desconcertante magnetismo lunar.
- Las vibraciones sin fin que produce el mínimo impacto sobre el terreno.
- Las emanaciones de gases (que podrían ser escapes o purgas de la atmósfera interior).
- El circulo perfecto que describe la órbita lunar.

No quedó ahí la cosa, a pesar de los detractores de esta teoría, hubo otros científicos que la apoyaron.  El Dr. Mueller de la NASA, en una conferencia que tuvo lugar en Sydney (Australia), declaró que  “solo basándose en ellas, es posible explicar las reverberaciones causadas por la colisión del Apolo 12 y luego del tercer piso del cohete Saturno, portador del Apolo 13”.



El Dr. Sean Salomon del MIT, a la vista de los valores del campo gravitatorio (SIC) de la Luna, afirmaba la posibilidad de que fuese un cuerpo hueco. Al igual que el Dr. Carl Sagan, opinaba que ningún satélite natural podría serlo. La revista Sciences News publicaba, en noviembre de 1974, un articulo del Dr. Salomon en el que, además de lo ya expuesto, proponía otra brillante teoría: que nuestra misteriosa Luna fuese una esfera hueca de titanio.



¿Podría ser la luna un satélite extraterrestre?



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