18 marzo 2026

La Odisea según Penélope


Ulises, agobiado por el trabajo y su relación, decidió dar la vuelta al mundo para reencontrarse consigo mismo. Abrió un perfil de Instagram donde documentaba amaneceres, hostales y reflexiones sobre su viaje.
     Penélope se quedó en casa y decidió transformar en novela la experiencia de Ulises.
     De día escribía páginas; de noche, su impostor le susurraba que no era suficiente y la obligaba a borrar párrafos enteros. Acudió a cursos de escritura y presentaciones de libros. Conoció a multitud de pretendientes: atentos, brillantes y disponibles. Los rechazó a todos. «Ninguno —se decía— estaba a la altura de Ulises».
     A veces, antes de dormir, miraba las fotos que él subía: Ulises en playas lejanas, Ulises sonriendo con seguidores y Ulises abrazando a chicas que lo admiraban como a un héroe.
     Tres años después, él volvió con miles de seguidores y un aspecto descuidado.
     Esa misma semana, Penélope terminó su novela. La publicó.
     Los seguidores de Ulises empezaron a migrar hacia ella. Sus cifras bajaban mientras que las de ella subían. Él miraba el móvil como si fuera una traición.
     —Tu éxito es gracias a mí —le dijo.
     Penélope cerró el portátil con calma.
     —No. Mi éxito es gracias a que aprendí a no necesitarte.



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