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02 marzo 2018

Destinados a encontrarse - 18. Tratado Quileute (POV: Jasper)

Este capítulo pertenece a la novela corta "Destinados a encontrarse", que es un fanfic de Crepúsculo, aunque no es necesario haberlo leído para entender la historia. En el se encuentra la historia de Alice y Jasper. Si no has leído los capítulos anteriores, si quieres seguir leyendo más o si prefieres leerla en wattpad sigue los enlaces.



—¿Qué pasa Edward? —se apresuró a decir Carlisle.

Edward permanecía inmóvil asomado a la ventana. Carlisle y yo nos acercamos hacia allí. Agudicé mi vista pero no lograba ver lo que él estaba viendo. Todo parecía tranquilo, igual demasiado tranquilo, ni siquiera podía oír el canto de un pájaro.

—No logro ver nada. ¿Qué ocurre? —volvió a insistir Carlisle.
—Nos están acechando. Puedo oír sus voces —predecía Edward
—¿Dónde están? ¿Cuántos son? —El tono de Carlisle era de preocupación.

Tan solo llevábamos allí unos días y ya teníamos problemas. ¿Como los defendería? Tenía la sensación de que no se había enfrentado nunca en combate a otros vampiros.

—No lo sé, hablan muy deprisa y el tono es confuso, se mezclan unas voces con otras. No parecen vampiros, su forma de organizarse, se parece más a la de los animales. Me parece que son cuatro o cinco, algunos son jóvenes sin experiencia, diría que incluso están asustados. Parece que tienen un líder que es el que se encarga de dar las órdenes. Están escondidos entre los árboles esperando a que salgamos y pillarnos desprevenidos.
Los demás también habían ido llegando y ahora estábamos frente a la ventana.
—¿Pero son humanos o vampiros? —preguntó Emmett.
—Diría que ninguno de los dos —señaló Edward.
—Alice, ¿puedes ver algo?

Alice se concentró para intentar saber qué decisión podían estar tomando. Pero algo me decía que no veía nada. Por favor, Alice concéntrate. Sentí un pinchazo en la cabeza y Alice cayó al suelo llevándose las manos a la cabeza. ¡Había conseguido empatizar su dolor! Eso era nuevo para mí.

—No, es como si ahí fuera no hubiera nadie —me apresuré a su lado para ayudarla a levantarse. Me hizo un gesto de complicidad.
—¡Oh Alice!, puedo asegurarte que si están ahí —dijo Edward—, y están rodeando la casa. Se mueven de forma muy sigilosa, la verdad es que esa forma de caza me resulta muy familiar.
Intenté recordar todos mis años de guerras, me había enfrentado a todo tipo de monstruos. Algunos de ellos eran incluso humanos. Pero ninguno de ellos encajaba con la descripción de Edward excepto...
—Son lobos —exclamé, me sorprendió hasta mí, tal afirmación
—Eso es, por eso me sonaban tan familiar —dijo Edward
—¿Lobos? ¿Te has enfrentado alguna vez a ellos? —me preguntó Carlisle
—No en batalla. Nos hemos encontrado con lobos gigantes cuando veníamos hacía aquí.
—Concuerdan las voces con ellos —dijo Edward, parecía como si se hubiera colado en mi mente para ver la imagen.
—¿Edward, desde cuando puedes leer la mente de los animales? —añadió Emmett
Todos nos quedamos mirándole extrañados, no...
—Tienen una mente humana.
—Licántropos —aseguró Carlisle.
—¿Los licántropos existen? —preguntó Emmett.
—Pues parece ser que sí y nos hemos asentado en su territorio.
—Edward, escúchales que dicen.
—Quieren matarnos, somos una amenaza para su gente, creen que vamos a alimentarnos en su territorio.
—Salgamos, hablemos con ellos.
—Carlisle, ¿estás seguro de eso? —le pregunté.
—Si —parecía calmado y convencido de que saldría bien.

Salimos hasta el porche y nos colocamos en actitud pasiva. Sin querer parecer una amenaza.

—Sabemos que estáis ahí. Podemos oíros. —Carlisle hizo una pausa—. ¿podéis acercaros me gustaría hablar con vosotros?
—Tienen miedo, Carlisle, somos un clan muy numeroso.
—Nos vamos a atacaros, sólo queremos hablar. Nosotros no bebemos sangre humana nuestra dieta proviene solo y únicamente de animales.
—Se está acercando Carlisle pero van a permanecer en forma de lobo. No se fían de que sea una trampa.
—¿Puedes traducir?
Una manada de cuatro lobos apareció desde dentro de los árboles. Estaba allí delante de nuestro porche. Uno de ellos se adelantó y miro a Edward.
—Se está presentando dice que es Ephraim Black. Alfa de la manada y miembro del Consejo de la tribu Quileutes.
—Yo me llamo Carlisle y ésta es mi familia. Acabamos de mudarnos aquí desde Alaska. Como te he dicho antes nosotros no bebemos sangre humana nos alimentamos únicamente de sangre animal, en eso nos diferenciamos de los de nuestra especie. Sólo pretendemos asentarnos aquí, tener una vida normal entre los humanos.
—Dice que ellos se dedican a proteger a los miembros de su tribu y a los rostros pálidos de los alrededores de su territorio de los vampiros.
—Nosotros no somos una amenaza, nos mueve los mismos intereses que a vosotros. Yo soy médico y me dedico a tratar a los humanos. Me costó muchos años volverme inmune a la sangre humana, pero lo hice para dejar de sentirme como un monstruo y poder ayudarles.

El lobo que teníamos delante, comenzó convulsionar. A los pocos segundos ante nosotros apareció un humano. Era un nativo americano.

—¿Falta algún miembro más de su familia?
—No, Alice y Jasper fueron los últimos en llegar.
—Podéis quedaros pero sólo si prometéis no cazar en nuestras tierras.
—Nos alejaremos para cazar no se preocupen.
—Y otra cosa, no se acerquen a nuestras tierras, nosotros nos mantendremos alejados de las suyas. El río marca el límite entre ambas. El pueblo queda bajo su protección.
—Ok, nosotros nos encargamos.
—El tratado quedará anulado si algún humano sufre algún daño.
—Por supuesto.
Carlisle se acercó a Ephraim, para estrechar la mano como caballeros, volvió a convertirse en lobo y la manada desapareció.
—¿Crees que mantendrán el tratado, Edward?
—Si, creen que somos demasiado numerosos para hacernos frente y han podido ver que no somos una amenaza. Pero debemos tener cuidado, porque ahora son solo cuatro pero si nos convertimos en una amenaza, su numero puede aumentar hasta superarnos.


CONTINUARA...

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