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19 noviembre 2025

Ecos del silencio

Centinela de la noche sin nombre,
vigía del aire, custodio del silencio,
cabalga los vientos con alas de metal
y una misión tatuada en la piel:
vigilar los confines del mundo,
detener lo innombrado,
domar la sombra que vuela.

Asciende,
el cielo lo traga,
la noche lo viste de plomo.
Busca entre estrellas calladas,
y el universo responde con un parpadeo:
un relámpago sin trueno,
un torbellino de auroras sin clemencia;
y en su centro, flota lo imposible:
una pirámide, dueña del sigilo.

Las alarmas lloran sin sentido,
las brújulas giran su demencia.
Y entre la estática,
un murmullo de voces:
«¿Quién eres?», preguntan
desde un lugar sin tiempo,
como una broma nacida en otro universo.

Apaga la radio,
pero las risas persisten,
desnudas, infantiles.
El eco juega a escondidas
como una sombra sin cuerpo.

Pone rumbo a casa,
mas el destino ha sido sellado.
El caza cae,
como un pájaro de papel en la tormenta.
El metal se disuelve,
como ceniza ante un sol que no perdona.
El tiempo se pliega.
y la tierra ya no le espera.

Y al final,
solo queda una voz.
No suya.
No humana.
No olvidada.
«Lo sentimos.
No podemos dejar testigos».

08 octubre 2025

Psicodelia

No he avanzado ni cinco pasos
cuando el bosque se vuelve borroso.
Los colores se disuelven,
como pintura derramada
sobre troncos y hojas.
La canción se entremezcla
con el murmullo del viento.
Sonidos densos que se saborean,
notas que explotan en mi lengua,
son frutos jugosos del bosque.

Algo cruje en mi interior,
no hay dolor ni placer,
soy partículas diminutas
entrelazadas con la tierra.
El sendero respira conmigo,
una pulsación dorada entre mis ramas,
y las llamas azules acarician mi piel.

La gravedad se evapora
en un vacío denso
impregnado de incienso y savia.
Mi respiración es un eco lejano.
Soy aire y bosque al mismo tiempo.

Las formas que mutan,
un mandala tejido de siglos,
Tiempo que se estira,
se dilata, se desvanece.
Fragmentos que se expanden,
raíces, hojas, fuegos fatuos.
Soy todo y nada en un mismo latido.

La cascada emerge,
agua que cae en arcoíris.
Destellos líquidos y vivos,
Me atrae, me arrastra,
me precipito como agua desbordada.
El resplandor azul me envuelve,
pero el río no arrastra.

Dos figuras emergen entre la neblina,
sin labios ni gestos.
Sus voces resuenan en mi mente:
—Llevarlo al cuartelillo.

17 septiembre 2025

El cuerpo aún no ha aprendido a morir

Hay un olor que se arrastra por la habitación
como un animal sin piel,
entra por la nariz,
pero también por los poros,
por los ojos,
se instala en los pulmones
como una promesa de asfixia.

Cada paso es una ofensa al suelo,
que cruje no por viejo,
sino por lo que guarda debajo:
capas de algo blando, caliente, casi vivo,
como si la casa tuviera intestinos
y no quisiera compartirlos.

Las paredes sudan,
y ese líquido que cae no es agua,
ni pintura vieja:
es más espeso, más íntimo, más orgánico.
Y tiembla si lo miras.

La oscuridad no cubre:
acaricia con dedos fríos y húmedos,
te aprieta como un abrazo sin brazos,
te lame la nuca
con la lengua de algo que no tiene boca.

Tus uñas ya no son tuyas.
Empiezan a aflojarse,
como si tu cuerpo supiera
que no tiene sentido aferrarse a una carne
que ha empezado a rendirse.

Hay un murmullo constante
que no viene de fuera ni de dentro:
viene de abajo,
de lo que pisas,
de lo que tragaste mientras dormías,
de lo que susurra que la muerte
es solo el principio
de algo muchísimo peor.

14 febrero 2022

Querido desconocido que conviviste conmigo

Querido desconocido que conviviste conmigo:

   Te llamo así porque a día de hoy siento que no llegue a conocerte. Puesto que la persona que dormía a mi lado cada noche, nunca habría recogido sus cosas y se habría marchado de casa, dejando una simple nota de despedida. Soy consciente de que nunca leerás está carta. Por una sencilla razón: has cancelado tu número de teléfono y has desaparecido del mapa. Así que no sé donde mandártela y tampoco mereces que dedique ni un segundo de mi vida a buscarte.

   Está carta es solo para mí. Necesito despedirme para poder cerrar esta etapa. Quiero dejar de gritarte en sueños que eres un cobarde, que no tuvo el valor de mirarme a los ojos y decirme que tiraba a la basura una relación de cuatro años sin darme ninguna explicación. Permitirme olvidar lo que sentí cuando llegue a nuestro apartamento y no oí tu voz ni el instante en el que abrí el armario que compartíamos y descubrí que ya no estaba tu ropa ni en el baño, tu cepillo de dientes.

   ¿Tan solo una nota? ¿Eso es lo que te importé? Una nota en la que me decías que no ibas a dejarme nada que me recordará a ti para no hacerme daño. ¡Maldito desgraciado! «¿Qué nada me recordará a ti?», dices. No te llevaste el sofá donde nos acurrucábamos cada noche para ver La casa de papel. Ni la olla donde cocinabas tu especialidad, espaguetis a la carbonara. Ni siquiera ese cactus que regabas todas las semanas con tanto mimo. Estoy por dejar que se seque para no tener que verlo cada día. Por curiosidad, ¿cuánto tiempo tarda en secarse un cactus? Un mes, un año. ¿Acaso crees que no te olvidaré antes, que no me buscaré a otro o que no aprenderé a vivir sin ti?

   Solo espero que nadie te haga lo que tu me has hecho a mí. En realidad, qué narices, que el karma se encargue de darte tu merecido. Hasta nunca querido desconocido.


   P. D.: Han pasado dos meses desde tu huída y he vuelto a está carta solo para darte las gracias por irte, en realidad me hiciste un gran favor. No era consciente de todo a lo que había renunciado por estar contigo. Esas reuniones con amigos a las que no iba porque tu te negabas a acompañarme y al regresaba te encontraba enfurruñado en el sofá. Si ya sé lo que me dirías, que fui yo quien deje de quedar con ellos, pero solo porque no quería soportar tus enfados que duraban una semana.

   También he retomado mi vieja afición por la escritura. Ahora que no estás puedo pasarme horas entregada a esas líneas que me hacen tan feliz y de las que tu te sentías tan celoso. Dentro de poco mi novela verá la luz y tu por supuesto no estarás invitado a la presentación.

   Ahora sí, voy a quemar esta carta y saldrás de mi vida para siempre.

10 febrero 2022

No te vayas

Perdí mi batalla en tu mirada.
Perdí mi voz en tu silencio.

No quiero amarte,
saber que quieres irte y olvidarme.
No quiero quererte,
necesitar hablarte y añorarte.

No quiero enamorarme,
seguir tus pasos y tropezarme.
No quiero desearte
y ya es demasiado tarde.

Nunca me olvidaré de ti,
ni de tus ojos ni de tu risa,
ni de tu voz que mientras duerme
relata cuánto se arrepiente.

Siempre me acordaré de ti,
y de tus celos y de tus miedos,
y de tu prisa cada vez
que quise retenerte.

Soy yo, quien por no despedirse,
empeñó su futuro al recordarte.
Soy yo, quien por volver a seducirte,
decidió quedarse sin presente.

Asegúrame que cuando me marche,
no pretenderás volver a verme
Asegúrame que cuando te olvide,
no pretenderás volver a buscarme.

23 enero 2022

¿Por qué me olvide ti?

Me olvidé de ti,
porqué no me gustó
lo que vi
cuando me miré
a través de tus ojos.

Me hiciste sentir pequeñita,
estúpida e insuficiente.
Creí que nunca sería
suficientemente buena para ti
y la inseguridad
me atrapó entre sus redes.

Ya lo habían logrado antes,
pero esa vez fue diferente
había dejado de odiarme
muchos años atrás,
luchando contra huracanes
y tsunamis.

Aprendí a quererme
con mis virtudes y defectos
y tú en tan solo unos meses
conseguiste convertirlo en polvo.

La diferencia con esa niña que fui,
es que se hizo fuerte
y ahora sabe que puede tropezar
y caer mil veces,
pero levantarse no es una obligación,
sino una forma de vida.

Si alguien no te fortalece
y te hace sentir vulnerable,
nunca será el indicado.

Por eso y solo por eso,
me olvide de ti.

26 diciembre 2021

Te necesito esta noche

La noche es mi mejor aliada,
la que mejor comprende mis anhelos,
la que hacer realidad mis esperanzas.
Es el momento idóneo para la ilusión
y el deseo de lo inalcanzable,
que el primer rayo de sol se lleva
y el último vuelve a traer.

En mis noches tú y yo nos conocemos,
diseño bellos paisajes,
planeo encuentros imposibles,
elijo con cuidado mis palabras,
e imagino tus posibles respuestas.

Al caer la noche regresan:
unos ojos que me desnudan,
unos labios que me seducen
y unas manos que me reaniman.
Mi vida y la tuya nunca estarán tan juntas.

Durante la noche, me convenzo
de que nada ni nadie
podrá separarnos nunca,
excepto una nueva mañana
cubierta de niebla o tormenta
que me recuerdan
que entre tus días y mis días
existe una distancia insalvable.

Soy consciente de que solo es un sueño,
una mentira disfrazada de verdad
oculta entre las tinieblas de la noche,
luchando por convertirse en realidad.

Prefiero soñar despierta que eres mío
a estar despierta y sufrir por no tenerte
prefiero vivir en un sueño
a vivir en un mundo
en el que tú no estás.

19 diciembre 2021

Mejor cantar una nana




El silencio se abre paso
entre las cenizas,
que lo cubren todo.

¡Shhh!, no hagáis ruido
no sea que se despierte.
Mejor cantar una nana
que entonar aleluyas.

Hace tres meses,
el volcán del cumbre vieja
despertó de su apacible siesta
para asistir al dorado aniversario
de su hermano el Teneguía.

En su corazón de roca
latía la hirviente lava
con una siniestra sonrisa
de gran belleza rojiza
que se desangra ladera abajo
devorando todo a su paso
que para morir se hace a la mar.

Desde el mirador de Tajuya
y el puerto de Tazacorte
vimos temblar Fuencaliente,
Villa de Mazo y El paso,
observamos como un Paraíso
podía convertirse en un infierno,
asistimos en directo a la caída
de la iglesia de Todoque,
evaporarse a La laguna
y fuimos testigo mudos
de como se puede morir dos veces
si vivías en Las manchas.

Te digo adios y no me apeno
pues no te echaré de menos.
La palma, isla bonita,
quedaste en dos dividida
por una cicatriz negruzca
que siempre nos recordará
el sufrimiento de tu gente.

Su debilidad nos da esperanza,
su tremor quedo atrás,
sus encogidas de miedo cesaron
y sus gritos de dolor
han dejado paso al silencio.

¡Shhh!, no hagáis ruido
no sea que se despierte.
Mejor cantar una nana
que entonar aleluyas.

18 abril 2020

El vecino de ojos verdes

Atrapada en mi balcón,
examino una calle desierta
y un silencio que paraliza
los latidos de mi corazón,
robándome un día
de mi efímera existencia.

A través de una ventana,
me encuentro con unos ojos
que me miran prisioneros.
La intensidad de su mirada
me intimida,
pero, ¿qué me pasa?
¿Por qué no puedo dejar de mirarle?

Sus ojos verde esmeralda,
me reclaman.
Su pícara sonrisa,
le delata.
Sabe que le observo cautivada.

Me obligo a dejar de admirarle
pero una fuerza poderosa
me atrae de nuevo a sus ojos
con una extraña pregunta
¿Seguirá atrapado en mi reflejo?
Así es, pero solo un instante
y otra vez esa sonrisa traviesa
tiñe de coral mis mejillas.
Se me desgarra el alma
al verle desaparecer
en el interior de su refugio.

Cada día al caer la tarde
le busco de nuevo
en este mirador improvisado
permitiendo que sus ojos
iluminen mi sonrisa
tan solo unos minutos.

¿Quién es ese joven que me mira?
¿Por qué me reclama,
me cautiva y me atrapa?

05 abril 2020

Estoy celosa

Estoy celosa de la lluvia
porque cae sobre tu piel
en lugares donde mis manos
nunca han rozado.

Estoy celosa del viento
susurrando silencios
porque ondula tu ropa
y acaricia tu cuerpo.

Estoy celosa de las noches
que no estoy contigo
soñando que volvías
abrazada a mi almohada.

Siempre estaré celosa
porque fuiste feliz sin mí
mientras mi corazón
espera tu retorno.

29 marzo 2020

Te esperé entre sonrisas

Te deseé lo mejor
que el mundo podía dar
y cuando me dejaste
no tuve nada que perdonar.

Soné cada noche
con verte regresar
y oírte decir
que fuiste miserable.

Me hundo en la arena
muero cada día un poco
ocultando mis lágrimas
detrás de sonrisas.

22 marzo 2020

Sé mi cazador de tornados

Sé mi cazador de tornados
esquiva mis rayos,
canaliza mis aguaceros,
refúgiate de mis vientos
huracanados, te prometo
que solo será un momento.

Sé mi manga de agua
cuando me convierto
en tornado de fuego.
Recoge los despojos
que he dejado a mi paso
en esta sucesión de tornados.

21 marzo 2020

Viaje a una nueva vida


En un país donde existe
desde aluminio hasta zinc
donde la riqueza trae la guerra
y la pobreza el amor.

Nací en un lugar
donde el sonido de una bala
es una vida que se va
donde las mujeres
son moneda de cambio
y los niños
se convierten en soldados.

Comencé mi viaje a pie
no duró días, sino años
no solo hacía frío, también calor,
el hambre y el dolor fueron uno,
no duró días, sino años.

El camino me condujo Marruecos,
pero ya no me quedaba dinero,
viví perdida en la montaña
en una tienda hecha de plásticos
y mi cama, era de piedras apiladas.

Sentí rabia y pena,
huí para encontrar una vida
y solo encontré muerte.
Pero también sentí alegría,
al descubrir, que cuanto menos tienes
más dispuesto estás ofrecer.

Tan solo una valla me distanciaba
de una vida en libertad
era alta y tenía concertinas
pero ni el sudor, ni la sangre
me impedirían llegar otro lado.

Al final, opté por dirigirme al mar,
tres días sin lluvia me separaban.
Mientras con mano temblorosa
escribía el teléfono de que fue mi casa
o bien terminaría mi vida
o la cambiaría para siempre.

La alarma de la mezquita
era nuestra señal de aviso
cuando la guardia rezaba
era el momento
de meterse en el agua.

Seguí las luces hacia España
a las dos de la mañana,
deje de sentir mis piernas
hasta que un frío sueño me venció
despertando en una cálida habitación.

Cuando tu mayor éxito
consiste en salvar tu vida,
de atrás, solo queda la muerte,
delante, una oportunidad.



14 marzo 2020

El chico de ojos verdes


A través del cristal de mi ventana,
me encuentro con unos ojos
que me miran prisioneros.
La intensidad de su mirada
me intimida, 
pero, ¿qué me pasa?
¿Por qué no puedo dejar de mirarle?

Sus ojos verde esmeralda,
me reclaman.
Su pícara sonrisa, 
le delata.
Sabe que le observo cautivada.

Me obligo a dejar de admirarle
pero una fuerza poderosa 
me atrae de nuevo a sus ojos
con una extraña pregunta
¿Seguirá atrapado en mi reflejo? 
Así es, pero solo un instante
y otra vez esa sonrisa traviesa
tiñe de coral mis mejillas.

Se me desgarra el alma
al verle desaparecer
por el horizonte.
Sé que nunca podré dejar
buscarle entre la gente
hasta que llegue el día 
en el que esos ojos
vuelvan a iluminar mi sonrisa.

¿Quién es ese joven que me mira?
¿Por qué me reclama,
me cautiva y me atrapa?

29 febrero 2020

Haiku: Luz que ilumina al mundo

22 febrero 2020

Haiku: Huellas de arena

16 febrero 2020

Haiku: Hoja de otoño

08 febrero 2020

Haiku: Cortejo real

01 febrero 2020

Haiku: Huellas de zorro

24 enero 2020

Haiku: Lago helado en la cumbre nevada