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15 diciembre 2017

Destinados a encontrarse - 11. El apartamento de Filadelfia

Este capítulo pertenece a la novela corta "Destinados a encontrarse", que es un fanfic de Crepúsculo, aunque no es necesario haberlo leído para entender la historia. En el se encuentra la historia de Alice y Jasper. Si no has leído los capítulos anteriores, si quieres seguir leyendo más o si prefieres leerla en wattpad sigue los enlaces.



Habían pasado nueve meses desde que dejé Yellowstone, había estado viviendo en una cabaña medio en ruinas, pero ya me había cansado de vivir así, de vivir apartada del mundo, alejada de las personas. Sabía que ya no era como ellas, que necesitaba sangre para vivir y que no iba a ser fácil pasar desapercibida con mis nuevos poderes, no sé ni cómo llamarlos. Pero qué sentido tiene seguir viviendo, si tengo que hacerlo escondida y sola. Necesitaba hablar con alguien o me iba a volver loca.

Hacía un año que me convertí en vampiro y empezaba a controlarlo, mi sed, mi velocidad, incluso mis ojos han adquirido una tonalidad más normal, habían dejado de ser rojos y han pasado a un tono miel. Por no hablar de mis poderes, en ese momento solo con concentrarme en determinadas personas, ya era capaz de saber cuando tomaban una decisión. Así que habían llegado el momento de acercarme definitivamente a Filadelfia. Tenía vigilado a Jasper, sabría cuando vendría. Por lo que decidí mudarme a su apartamento. Tampoco es que lo esté usando mucho. Cuando llegué allí era de noche así que me colé sin ser vista por los vecinos, a través de la escalera de emergencia.

Al día siguiente, salí a dar una vuelta por el barrio aprovechando que estaba lloviendo. No sé que tiene la lluvia, pero, me gusta pasear, dejar que el agua resbale por mi cuerpo protegido únicamente por un chubasquero. Aunque también me pone algo melancólica, me crucé con varias parejas, iban abrazados debajo de los paraguas. Hacía meses que Jasper no hacía nada más que ir de un lado para otro sin permanecer más de una semana en cada sitio. Pasé por delante de una cafetería y no sé muy bien por qué me quedé mirando en su interior. Lo cual desembocó en uno de mis visiones. Jasper había tomado la decisión de venir a Filadelfia, por fin. Me sentí feliz, con esperanza de nuevo.

En mi visión Jasper llegaría en una semana así que me fui de compras, bueno más o menos porque no tenía dinero. Pero no podía verme con estas pintas, tenía que conseguirme ropa limpia nueva y algo más elegante que un simple chándal que es lo que he llevado los últimos meses. Durante la siguiente semana conseguí encontrar cuatro vestidos que me encantaron cada uno en una tienda. Entraba daba una vuelta y salía con el vestido en la mano, a una velocidad difícil de detectar por el ojo humano.

Por fin había llegado el día, me vestí, me peiné y maquillé. Sólo para él. Todo era poco para ese gran día. Llegó la hora me dirigí hacia la cafetería. Pero al tocar el pomo de la puerta tuve una visión en el último momento había decidido no venir. Iba a posponer su llegada una semana más. Pero esa visión, me dejó descolocada, nuestro encuentro habría sido desastroso y decir desastrosos era quedarse muy corta. Me había arreglado igual que esta vez y le estaba esperando dentro de la cafetería y él llego a la puerta, está furioso, enojado. Cerca de la puerta había una chica que agarró con furia y la sacó fuera de la cafetería, nadie pareció darse cuenta. La chica no gritó, simplemente se dejó llevar. Lo seguí hasta un callejón, allí Jasper intentó matarla, alimentarse de ella y ella no se resistía. Llegué hasta ellos intenté separarlo, pero Jasper no sé inmutó, simplemente vi como levantaba brazo y me lanzaba contra una pared. Cuando me recuperé él no estaba y la chica tampoco pero había restos de sangre en el suelo.

Me pasé el resto de la semana, pensando cientos de maneras de impedir que ocurriera lo que pasó en mi visión. Cada vez que tomaba alguna decisión desembocaba en una visión en la que veía a la chica morir de cientos de maneras diferentes. No podía soportarlo más, así que decidí improvisar. Al llegar la hora no entre en la cafetería si no que me quedé en la puerta esperándole. Estuve allí durante horas pero él no llego. Y a diferencia de la otra vez tampoco tuve una visión. Pasaron dos semanas agónicas en las cuales no supe nada, si estaba vivo o muerto o que había sido de él. Hasta que por fin vi una visión suya, de nuevo venía de camino. Pude verle llegar a Filadelfia y llegar al apartamento. Recogí mis cosas rápidamente y las guardé en uno de los almacenes del edificio. Estaba muy nerviosa, así que salí a pasear.

Al pasar por la cafetería, lo vi de nuevo, llegaba, se sentaba y pedía un café. Yo estaba sentada en la barra y no sé por qué muy bien no me atreví acercarme, él se fue y yo me quedé allí sentada pensando en lo estúpida que había sido.

Salí corriendo hasta un parque en el que podía estar sola. Intenté pensar cómo acercarme, qué decirle, cómo moverme. Me pasé allí toda la noche teniendo visiones absurdas, que iban cambiando a la vez que mis decisiones. Hasta que por fin amaneció y sabía que tenía que echarle valor, estaba preparada, sabía que esa era mi oportunidad y tenía que aprovecharla. Llevaba en Filadelfia casi un mes y ya no podía esperar. Me acerqué hasta donde había dejado mis cosas, me cambié de ropa e intenté arreglar el estropicio de maquillaje y de pelo que tenía.

Me dirigí hasta la cafetería y me senté en la barra como en mi visión...


CONTINUARA...

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